La Subsecretaría de Inspección comunal informó que, en un esfuerzo sostenido por preservar el agua potable, durante el primer mes de año hubo más de 450 avisos directos a vecinos y turistas en el marco de la etapa preventiva destinada a notificar sobre la importancia de cambiar hábitos que agotan un recurso esencial y escaso, paso previo a la sanción.
Los controles son permanentes, con agentes que recorren los diferentes barrios de manera diaria y en diferentes turnos.
«Venimos trabajando en el territorio, informando casa por casa, pero la problemática hídrica nos obliga a ser custodios estrictos de nuestro recurso; primero se le informa al vecino; si continúa haciendo mal uso se le deja un acta y si persiste se lo infracciona», señaló Ramiro Busca, secretario de Gobierno.
Recordaron que ante la detección de conductas renuentes y la necesidad de garantizar el suministro, el Ejecutivo municipal avanzó con la modificación del Código de Faltas estableciendo sanciones económicas que pueden llegar al millón y medio de pesos: a partir de la nueva normativa que modificó el Art. 71° de la Ordenanza 2684/19, se fijaron sanciones de entre 350 y 3.500 módulos, lo que representa montos de hasta $1.500.000.
«Desde hace años el municipio viene poniendo el foco en el cambio de hábitos. El agua de red debe utilizarse para fines esenciales únicamente. La problemática del agua es común en todo el ámbito regional y nacional y en Monte en particular, a pesar de las inversiones realizadas, exigimos, por el bien común, una administración responsable del acuífero local sobre todo teniendo en cuenta que es un recurso agotable», expresó Busca.







