Espacio Fanes, más que un espacio cultural en Bahía Blanca: “Es el templo del arte”, dice su mentora Abe Moro

En Namuncurá 672, a menos de 10 cuadras del centro bahiense, existe un lugar donde la música, el canto y las expresiones corporales vibran durante los 365 días del año. “Es único, un sueño cumplido, una obra que le hace un aporte más que considerable a la sociedad”, reconoce su ideadora.

Abelarda Moro en Fanes

Abe Moro: "Todo lo que vibra tiene una armonía musical"

“Mi pasión por el conocimiento es insaciable”, dice de movida Abelarda Moro, directora del Conservatorio de Música de Bahía Blanca, profesora de Geociencias, amante de la música, artista en su máxima expresión y fundadora de un espacio propio donde el arte y la cultura de entrelazan durante los 365 días del año.

Desde el 5 de septiembre de 2022, cuando quedó inaugurado oficialmente con la primera clase de danza contemporánea, Fanes no hizo más que cristalizar, según ella para siempre, un sueño que se le despertó cuando los acordes de cualquier melodía invadían ese pensamiento inquieto de querer hacer “algo por el otro”, de darle un lugar a ese colega que no tiene donde cantar, ensayar, bailar o simplemente expresarse.

“Fanes es un espacio único en Bahía”, aclara con seguridad Abelarda Moro, o “Abe”, como la conocen todos los que, de alguna manera, interactúan con ella por intermedio de la música y sus derivados culturales.

“Desde que heredé esta propiedad (se refiere a la casa de Namuncurá 672, donde hoy Fanes reluce con un frente naranja brillante), siempre pensé en hacer un espacio apuntado para aquellos artistas que no tienen donde perfeccionar su arte. Veía mucha necesidad, escuchaba a mucha gente preguntar por un lugar para ensayar, y yo tenía esta vivienda que solo tenía que reformar a mi gusto.  Desde un principio quise que sea un espacio perfecto, luminoso, acogedor, lo mejor de lo mejor”, describió esta inclaudicable emprendedora.

“Hace 8 años tuve la suerte de cruzarme con el arquitecto (Matías Beret), el hacedor de esta fantástica obra. Dejó de ser una casa de familia para convertirse en un más que considerable aporte para la sociedad”, detalló esta concertista de guitarra, soltera, sin hijos y de descendencia española (sus padres Floripes Carrera y Abelardo Moro nacieron en León, ciudad ubicada en el noroeste de la península ibérica, a 335 kilómetros de Madrid).

«Siempre pensé en hacer un espacio apuntado para aquellos artistas que no tienen donde perfeccionar su arte»

“La casa, muy antigua, pertenecía a mi mamá, que se la quedó después de un matrimonio de segundas nupcias, aunque yo nunca llegué a vivir acá”, relata sin pausas mientras hace un paneo de la sala mayor donde se realiza la entrevista.

“Acá, donde estamos parados, era la parte de atrás de la casa, el patio, donde había un gallinero, el pozo ciego y unos galpones precarios. Todo eso se demolió y se levantaron las paredes desde cero”, admite señalando el entablado de eucalipto rosado (único en el país) que le da brillo a un salón de baile de última generación.

La sala principal de Fanes, con piso entablonado de eucalipto rosado y equipamiento de última generación.

No necesitó el preludio de ninguna pregunta para acotar: “la transformación del lugar es casi completa, hasta se reemplazaron las redes de agua, luz y gas para no tener inconvenientes a futuro. Lo único que se conservó fue el vitral de la galería de entrada y las puertas de cedro que dividen los distintos compartimentos”.

– ¿Cómo, cuándo y dónde surge Fanes?

– Fácil: un día me levanté y se me cruzó ese nombre por la cabeza, aunque no me preguntes por qué, no existe una explicación lógica o una razón que me haya inspirado esa denominación. En ese momento no sabía su significado, pero sonaba bien, tenía fuerza y presencia. Un día busqué en google la palabra Fanes y me encontré que era un dios griego, un prometeo que creaba de la nada, un ser que traía luz donde todo era sombras.

“Un poco me sorprendió la historia, aunque yo, en mi mente, ya tenía el lema diseñado, el slogan elegido para la campaña y qué iba a ser de la vida de este lugar. Cuando algo me empieza a perforar la cabeza, lo encaro y no paro hasta concretarlo”.

– Si, eso se nota. En 2014 esto era una vivienda particular y hoy es…

– (Interrumpe) El templo del arte. Y tiene muchas ventajas, se encuentra a menos de 10 cuadras del centro de la ciudad y no hay estacionamiento medido y pago. Me acuerdo cuando el arquitecto me presentó los planos y el diseño, en ese momento no pude contener la tentación y dije: “listo, me embarco en el proyecto”, aún sabiendo que era una inversión millonaria. Asumí los costos y me hice de la paciencia necesaria con tal de llegar a ver cristalizada esta belleza que hoy, repito, es una impronta importante para Bahía Blanca, la región y el país.

Y profundizó aún más en sus fibras interiores para referirse al fin que más la sensibilizó para llevar adelante semejante emprendimiento.

“Quise poner a disposición un espacio con arquitectura respetable, porque el ambiente y lo espacial condiciona el arte más de lo que se piensa. No se puede tocar o ensayar en cualquier lugar; no, ¡basta!, los artistas deben contar con un sitio respetable para que puedan probar, superarse y destacarse. Y Fanes es el espacio, porque acá puede venir todo el mundo, por los precios, que son accesibles -la idea es que el que pregunta siempre alquile-, la comodidad y la buena onda de hacer y deshacer sin que nadie los moleste”.

– Hoy en día no suelen existir los precios módicos, por eso no me imagino cuanto puede ser el costo de una sala en Fanes.

– No tengo problemas en decirlo, pero sale lo que vale un paquete de yerba en cualquier supermercado. Eso por dos horas, y si alquilás por una semana o todo el mes, tenés un importante descuento por pago en efectivo. El lugar vale más, cuenta con tecnología de moderna generación, pero la idea de siempre es volar bajito para que todos puedan conectar con Fanes.

“Si publicás fotos o das a conocer todo lo que tiene, cualquier artista diría: `es imposible para mi, no me da el bolsillo para alquilar´, entonces, ¿para qué llegar a eso? No es la idea, lo único que pretendo, y que me da placer, es que sea un lugar accesible para que los artistas sean felices con lo que hacen en un lugar donde tienen todo y no van a necesitar nada. Jamás se me pasó por la cabeza hacer negocio ni exprimir a gente que está en la misma que yo”.

– Fanes, ¿trabaja a agenda completa?

–Por suerte sí, explotó. Se encuentra al límite de reservas, aunque igual estoy diseñando un Fanes digital, una revista con todas las actividades que se desarrollan en el lugar, con días de clases y ensayos de los distintos grupos. Después, la idea es generar la comunidad Fanes, para aprender cómo se desarrolla una marca, que ya está registrada legalmente, y como se lleva adelante un proyecto propio y de carácter privado.

De buen material

“Mi familia, como buenos inmigrantes españoles, siempre vivió bajo el lema `trabajo, ahorro, inversión en ladrillos y alquilar´. Como a mi nunca me interesó el materialismo y me dediqué a la música, fui un poco la oveja negra, pero al final, y sin querer, me dediqué a lo mismo, a trabajar, a ahorrar y a construir para alquilar. Aunque con una vuelta más de tuerca, que es lo que hace que Fanes sea diferente”.

– A ver…

– Desde los cimientos se ideó un lugar exclusivo y con todos los detalles para los artistas. Hay un trayecto recorrido, y voy a hacer un backup de fotos para mostrar, en un minuto, la historia de estos 8 años de vida que ya transitamos.

Espacio Fanes cuenta con una sala grande para baile, un deck de madera dura, a cielo abierto, en el fondo (de cinco metros en forma rectangular), y una sala chica especial para ensayos de canto o reuniones de no más de diez personas.

Todos los compartimentos están diseñados con separadores especiales y la acústica necesaria para que trabajen en forma independiente y, como ya anticipó “Abe”, se puede alquilar en cualquier momento del año.

“Tenemos que terminar con esa ideología de que en enero y febrero no se puede hacer nada en la ciudad. ¿Cómo no? Nos tenemos que acostumbrar a que haya espectáculos, shows en vivo, noches de música, que la ciudad no quede despoblada, que exista un lugar a donde ir, y Fanes está dispuesto a apoyar toda esa movida artística y cultural. De hecho en el verano no cerré y muchos vinieron a tocar acá”.

«Tengo una pasión muy grande por el conocimiento, por el hecho de descubrir a medida que leo e investigo»

Además, comentó que “Fanes tiene tres estilos en uno: el de atrás, es un industrial, con chapa, tachos y más bien gris; el de la sala grande es moderno, con la iluminaria empotrada y tarimas plegables, y el del hall de ingreso, el más antiguo, es el que el conserva la estructura de la morada original. El lugar se encuentra en regla y con la habilitación municipal correspondiente”.

En Fanes las actividades del momento son danza contemporánea y acrobática, además de yoga y eventos de cantos organizados por distintos autores o compositores. También tiene un espacio la comedia musical de Mariela Bedini y se dictan clases de piano.

“También hay arteterapia y se alquila mucho para entrenamientos de bailes y grabados de coreografías, porque tiene muy buena señal de wi-fi y, al estar en una calle que es una cortada, el sonido no traspasa las paredes y no hay quejas de los vecinos”, fue la apreciación de la “dueña”, profesora de casi tres décadas y directora del Conservatorio desde hace tres años.

“La difusión es de boca en boca y, para que se entienda, el valor del alquiler es el mismo para una persona que para 60 (es la capacidad limite de la sala mayor). Lo que se paga es el costo fijo de lo que se utiliza cuando viene a desarrollar su actividad, no me meto en nada ni me quedo prendida en el proyecto de nadie; siempre tuve en claro cuales eran mis pretensiones y el modelo a seguir”, es el mensaje de Abelarda, que mientras habla no deja de “volar”.

“Una vez que Fanes digital esté en marcha, la idea es empezar a traer a artistas para que difundan el espacio y la marca. No sé, pienso en Paloma Herrera, una figurita difícil, pero no imposible. Que venga alguien `grosso´ por año, es algo que vengo masticando cada vez más seguido. Por el momento, Fanes se encuentra en las redes y funciona a pleno, pero puede trascender fronteras internacionales tranquilamente”, destacó.

Fanes cumple con la tendencia moderna de ser un espacio de alquiler temático y temporario, con reservas previas y atención personalizada de su propietaria.

“Aunque a veces es difícil conformar a todos, no podés sacar los pies del plato. Tenés que saber para que querés alquilar y que servicio querés prestar. Renovás los espacios de gente constantemente, pero siempre con la llave en tu poder, sos vos la que abrís y cerrás la puerta el inmueble”, deslizó.

“Tengo otros proyectos en carpeta, como algunas producciones audiovisuales y subir contenidos especiales a un sitio donde se destaquen las fotos y los videos. Si Fanes llega a tener alcance internacional, el objetivo es contar con corresponsales en distintos puntos del mundo que compartan sus trabajos y su arte”, indicó esta egresada de Geología y recibida como profesara superior de guitarra.

– ¿Y el libro?

– Ahhh… Es cierto. Estoy escribiendo un libro que se llama “La Clave bien puesta”, que relaciona música y torah. Tengo una pasión muy grande por el conocimiento, por el hecho de descubrir a medida que leo e investigo. Espero terminarlo para este año y sacarlo en forma digital en la pagina de Fanes.

“El libro tiene un vínculo estrecho con el estudio que vengo haciendo, desde hace cinco años, sobre la mística judía en hebreo. Incluso el logo de Fanes es una F hebrea del alefato hebreo, que simboliza una boca y una palabra con un significado: ´todo lo que se habla se materializa´. Entonces, si ahora estoy asegurando que en este 2023 vamos a inaugurar un Fanes y una comunidad digital, ponéle la firma que así va a ser”.

“En el libro voy a revelar muchos secretos que no van a encontrar en cualquier otro escrito ni en ningún video de youtube. Es conocimiento súper novedoso, y tiene que ver con el hecho de intercambiar mis estudios sobre la mística judia, la música como ciencia y los conocimientos frescos y nuevos que tengo para transmitir. Al libro no le falta contenido, pero si dibujos y edición. Eso sí, es un antes y un después en la teoría de la música.

– ¿Qué es la música para vos?

– Es la vida misma; todo lo que vibra tiene una armonía musical. Podés tocar un instrumento, pero si no vibrás no sos músico; y podes estar pintando una pared y vibrando. Es un tema al que apunta el libro, pero no adelanto más nada así lo pueden leer. Van a quedar impactados con el final.

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