A veces es difícil despedir a algunas personas. Y no es porque no seamos amigos. Es porque la pena y la congoja nos dificultan la expresión.
Pero qué irónico sería no poder expresarnos para despedir nada más y nada menos que a uno de nuestros redactores y sutil corrector, Ricardo Martín. Un hombre cuya palabra no solo se hacía sentir, sino que con su cuidado en el uso y la corrección de la expresión, nunca dejaba espacio para la mala interpretación.
Ricardo fue la mano prolija y cuidadosa que le aportó a nuestro diario —Noticias Monte Hermoso— el estilo serio y pulcro que nuestros lectores han reconocido. Fue quien, con su diálogo atinado y tranquilo, pero firme y argumentativo, expresó acuerdos y desacuerdos con los periodistas, con el único objetivo de no perder nunca la impronta de la noticia, la exactitud de las circunstancias y la pertinencia de las opiniones.
Muchas veces mantuvimos diálogos “picantes”, donde dos viejos usuarios de la palabra escrita trataban de encontrar el término medio entre lo que uno quería decir y lo que el otro buscaba dotar de elegancia y sentido correcto.

No solo deja su cargo de editor, tarea más que importante que desempeñaba con responsabilidad y compromiso. Nos deja también sus Dichos y palabras, silenciados y en sombras.
Hoy nos toca despedir a quien supo habitar el silencio con sabiduría. Ricardo fue un hombre sereno, de esos que no necesitaban levantar la voz para hacerse escuchar. Su palabra era medida, pero cuando llegaba, llegaba con la fuerza justa: contundente, precisa, honesta.
En un oficio donde abundan las urgencias y los egos, él elegía la calma. Donde otros corregirían con dureza, él enseñaba con respeto. Donde muchos buscaban protagonismo, él prefería la coherencia.
No solo editaba y corregía textos: ordenaba ideas, afinaba pensamientos, nos ayudaba a decir mejor lo que queríamos decir. Tenía el raro talento de señalar un error sin herir, de sugerir un cambio sin imponer. Y eso habla de su carácter.
De amplia trayectoria, su experiencia en los medios de comunicación inició en LU3 allá por la década de 1970 y se fue enriqueciendo con una importante producción y participación en medios regionales: desde la recordada Economía Sureña, hasta su paso por la revista Posiciones y por Sexta Sección. Antes de incorporarse a Noticias Monte Hermoso, había editado —hasta que la pandemia del Covid se lo impidió— VeMe, la revista bahiense de la ciudad de Villa Mitre.
Se fue un profesional admirable, pero sobre todo un hombre íntegro. De esos que dejan huella sin hacer ruido. Su ausencia dolerá en cada página que ya no pase por sus manos, en cada conversación que ya no tengamos, en cada decisión que ya no podamos consultar.
Nos queda su ejemplo: la serenidad frente al conflicto, la firmeza frente a la duda, la ética como brújula.
Que descanse en paz.
Y que su legado nos acompañe cada vez que escribamos, cada vez que pensemos, cada vez que busquemos ser un poco más claros, un poco más justos.
Un abrazo grande en este momento tan difícil.







