La Escuela de Mar de Monte Hermoso atraviesa una etapa de crecimiento sostenido, tanto en cantidad de participantes como en la consolidación de su propuesta formativa, centrada en el vínculo con el mar y el aprendizaje de herramientas de salvamento acuático.
Durante la última temporada de verano, el espacio volvió a registrar una alta convocatoria, con más de 60 chicos por semana en enero y cerca de 40 en febrero. El programa mantiene además un sistema de becas que garantiza el acceso de jóvenes locales, en línea con uno de sus principales objetivos: que ningún chico de la ciudad quede afuera de la experiencia.

La propuesta no está pensada desde una lógica competitiva, sino formativa. El eje está puesto en que los chicos adquieran confianza en el mar, aprendan a desenvolverse con seguridad y desarrollen conocimientos básicos de rescate. En ese proceso, la repetición, la práctica y el contacto sostenido con el entorno son claves para una evolución que, con el paso de los años, empieza a ser visible.
“Es un orgullo ver con qué seguridad los chicos se meten al mar”, resumió Sebastián Varela, uno de los directores de la Escuela, al describir el presente del proyecto y el nivel que alcanzan quienes transitan varias temporadas dentro del espacio.

Destacada participación en Mar del Plata
En ese recorrido, la participación reciente en un torneo nacional de salvamento acuático realizado en Mar del Plata aparece como una instancia que permite medir ese crecimiento. Allí, un grupo de alumnos logró una destacada actuación frente a delegaciones de distintos puntos del país, incluso compitiendo con equipamiento no específico para la disciplina.
Más allá de los resultados, la experiencia funcionó como una confirmación del camino elegido. El desempeño parejo del equipo, la capacidad de adaptación y la seguridad en el agua fueron algunos de los aspectos más valorados, en línea con los objetivos que la Escuela se propone desde su origen.
El crecimiento del proyecto también se refleja en su proyección institucional. Actualmente, la Escuela de Mar inició los trámites para constituirse como asociación civil, un paso que permitirá ordenar su funcionamiento, ampliar sus posibilidades y pensar en una continuidad de actividades a lo largo de todo el año.

La intención es sostener el vínculo con los chicos más allá del verano, profundizar los contenidos y generar nuevas instancias de formación que acompañen su desarrollo en el tiempo. En ese sentido, el desafío pasa por consolidar una estructura que permita darle estabilidad a una propuesta que, temporada tras temporada, suma participantes y experiencia.
En paralelo, el contacto con el circuito competitivo abre también una puerta a futuro. Las competencias de salvamento acuático funcionan como base para la conformación de selecciones nacionales en categorías juveniles, lo que posiciona a los jóvenes que hoy se forman en Monte Hermoso dentro de un escenario con posibilidades de proyección.
“Esto empezó como una idea y hoy vemos que está pasando: chicos que crecieron en la escuela y ahora se meten al mar con nosotros, nadan al lado nuestro, con una seguridad impresionante”, expresó Varela, al sintetizar el recorrido de un proyecto que ya muestra resultados concretos y que busca seguir creciendo en los próximos años.








