En pleno mes de enero, la pesca embarcada continúa siendo una de las actividades que sostiene movimiento turístico y productivo en Monte Hermoso, aun en un contexto de temporada irregular, atravesada por la inestabilidad climática y una merma general en la afluencia de visitantes entre semana.
Operadores del sector coinciden en que el factor clima resulta determinante: se alternan algunos días favorables con varios de mal mar, lo que condiciona la planificación de salidas.
Sin embargo, cuando las condiciones acompañan, las embarcaciones logran salir con buen nivel de ocupación, apoyadas principalmente en la clientela habitual que elige este tipo de propuestas año tras año.
«Registramos la llegada de pescadores provenientes de distintos puntos del país; principalmente de Buenos Aires de La Pampa, Mendoza, Santa Fe, San Juan, San Luis y también por supuesto muchos de Bahía Blanca», señala Daniel Raverta, de Pesca La Fortaleza.
Incluso, confirma el emprendedor, muchos turistas «regresan a Monte Hermoso luego de varios veranos sin visitar la ciudad, atraídos por las características del destino y la posibilidad de realizar la excursión de pesca embarcada».

Las especies que predominan en las jornadas son pescadilla, corvina, gatuzo, melgacho —también llamado pez violín—, bagre de mar y almendro, con capturas que varían según el estado del mar y la zona elegida. Los fines de semana se observa un incremento en las consultas y reservas, mientras que durante la semana la demanda tiende a disminuir, repuntando especialmente cuando se anuncian mejoras en las condiciones meteorológicas.








