La pista está casi lista, para el deporte y la inclusión

Javier Scalezi junto a dos atletas locales: Yamila y Triana

Como ya informamos, días atrás, a través de la Secretaría de Obras y Servicios Públicos, se puso en marcha el reacondicionamiento de la pista de atletismo, que es la que está ubicada en el Polideportivo municipal, y que recorre todo el perímetro de la cancha de fútbol.

Esta pista es muy utilizada para el entrenamiento deportivo, no solo de los ciudadanos que son parte de Atletismo y Monte Running sino también de aquellos que llevan adelante una propuesta tan estimulante como la Escuela Deportiva de Inclusión.

Esa pista ha visto entrenar niños y adolescentes con discapacidad, desde que se inauguró. Jóvenes con sueños e ideales que, recorriendo esa pista con más o menos velocidad, con mejor o peor desempeño, han podido sentir que atravesar su recorrido es una actividad que regocija y que llegar a la meta inserta un boom de adrenalina incorporable a cualquier otro.

Trabajos en la pista del Polideportivo municipal

Pero es justo destacar a un profesor que ha trabajo siempre en esta tarea; que le ha puesto no solo profesionalidad sino también el haber entendido que todos podemos, que podemos en nuestros propios tiempos.

Javier Scalezi llegó a Monte Hermoso hace muchos años, cuando era apenas un purrete recién recibido con su título de profe de Educación Física. Y en el 2007 comenzó a trabajar en la Escuela 501. “Mucho camino transitado, momentos guardados en el corazón…comprendí la frase ‘cada uno tiene su tiempo bajo el sol…” expresa, dando en esta frase la clave de su trabajo.

Esa pista lo tuvo con los chicos y chicas muchas mañanas o tardes frías de invierno, donde el viento complota contra tu voluntad. Corriendo esa pista una y otra vez, tomándole los tiempos y apuntándolos para que puedan ver que después del entrenamiento los números siempre mejoran.

Esa pista que embarró las zapatillas de aquellos que representaron a Monte Hermoso en los Juegos Bonaerenses año tras año y que nos regalaron las primeras medallas de oro, gracias al trabajo de este profesor. Y la llegada a los Evita, con iguales excelentes resultados.

Esa pista que los vio crecer a ellos, dejando de ser niños pero con la misma voluntad y esfuerzo; y lo inyectó de esperanzas, energía y confianza a Javier Scalezi, para estimular su tarea aun en esa pista en plenos días de calor, donde el viento norte te abraza.

“A la hora de trabajar con personas con discapacidad, pensemos que son personas a las que les gusta pintar, jugar, correr, etcétera. Si veo la discapacidad y no la persona, puede pasar que el árbol tape al bosque. Feliz de ayudar en su formación deportiva y recuerden que especiales son las pizzas…¡no los chicos!!!!!”, así resume con absoluta certeza la definición que permite comprender su trabajo, su vocación y su energía.

Profesor Javier Scalezi, también guardavidas (otra tarea que es una vocación de servicio), reconocido y querido por las familias de estos niños y jóvenes. No porque les haya hecho subir a un podio sino porque nunca ha dejado de trabajar para una sociedad más igualitaria.

“…Todo tiene su tiempo bajo el sol…” concluye.

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