En la antesala de la Semana Santa, el cardenal Pietro Parolin volvió a expresar la preocupación de la Santa Sede por los conflictos armados que afectan a distintas regiones del mundo y llamó a “poner fin a esta insensatez que es la guerra”.
El pronunciamiento se dio durante una actividad en el Vaticano, donde el principal diplomático de la Iglesia Católica destacó que la Pascua “es la fiesta de la paz, la paz del Señor resucitado”, y subrayó que este tiempo litúrgico constituye una ocasión especial para insistir en el cese de la violencia.
Parolin vinculó su mensaje especialmente con la situación en Tierra Santa, donde los enfrentamientos han condicionado las celebraciones religiosas. En ese contexto, manifestó su deseo de que, al menos, los ritos de la Semana Santa puedan desarrollarse dentro de los lugares sagrados, como el Santo Sepulcro, pese a las restricciones de seguridad.

Las declaraciones se producen en un escenario internacional marcado por múltiples conflictos y tensiones, donde el Vaticano ha reiterado en distintas oportunidades su postura a favor del diálogo y la resolución pacífica de las disputas.
En esa línea, el llamado de Parolin se suma a los reiterados mensajes de la Santa Sede que insisten en la necesidad de frenar la escalada bélica y priorizar caminos de entendimiento, especialmente en fechas de fuerte significado religioso como la Pascua, que para el cristianismo simboliza la esperanza, la vida y la reconciliación.








