Por el pan y el trabajo. En la celebración de San Cayetano la Iglesia mostró preocupación por la situación «delicadísima» que atraviesan muchos argentinos

celebración de san cayetano

En Argentina, la celebración de San Cayetano es un acontecimiento que trasciende lo estrictamente litúrgico-religioso, multiplicándose en fervorosos homenajes y súplicas al santo patrono del pan y el trabajo.

Cada 7 de agosto, centenares de miles de devotos se congregan en iglesias, capillas y plazas para rendir tributo al santo, buscando su intercesión en asuntos laborales y económicos, y se ha convertido en un pilar de la identidad popular argentina, donde se destaca la profunda conexión entre la fe, el trabajo y la búsqueda de prosperidad.

San Cayetano, nacido en Italia en el siglo XV, es conocido en la tradición católica como el «santo de la Providencia» debido a su dedicación a ayudar a los necesitados, y a aquellos que buscan empleo. En nuestro país su veneración ha adquirido una dimensión especial, símbolo para muchos de esperanza y solidaridad. La fecha de su festividad, el 7 de agosto, coincide con la conmemoración de su fallecimiento acaecido en Nápoles en el año 1547.

«Vivimos en una situación delicadísima»

En las vísperas de las celebraciones, el titular de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), monseñor Oscar Ojea, se hizo eco de la situación que genera el actual contexto de inflación en los ingresos de muchos argentinos y de la delicada situación que viven miles de personas en condiciones de pobreza.

Monseñor Oscar V. Ojea, Presidente de la C.E.A.

«Queremos unirnos en la oración a tantas hermanas y hermanos nuestros que van a acudir a tantos santuarios que están extendidos en todo el país para pedir por el pan y por el trabajo. San Cayetano es el santo del pan y del trabajo; cuando hablamos del pan, hablamos de un derecho universal de todos los seres humanos”, dijo Ojea.

“Cuando hablamos del pan, hablamos de Justicia, porque como dice la canción del Padre Zini: ‘No es posible morirse de hambre en esta tierra bendita del pan’. Cuando pedimos trabajo, pedimos por la dignidad, porque el trabajo hace a la dignidad de la persona; no es un objeto de compraventa, no es un objeto de consumo; sino que el que no trabaja siente que está de sobra, que no vale; se siente herido en su dignidad, esa dignidad que solamente le da el ser hijo de Dios. Todos nosotros somos hijos de Dios y tenemos este derecho a trabajar”, agregó.

“Nosotros vivimos en nuestro país una situación delicadísima en este orden, hay muchísimos trabajadores y trabajadoras que no llegan a fin de mes y esto angustia muchísimo”, subrayó Ojea.

El vínculo con el pan y el trabajo

La relación de San Cayetano con el pan y el trabajo se remonta a la vida vida caritativa del santo, y a su especial atención y servicio a los más necesitados en la Italia del 1400. En Argentina, esta relación se ha fortalecido debido a las dificultades económicas y laborales que han afectado históricamente al país: las imágenes con una espiga de trigo en la mano reflejan su papel como intercesor en cuestiones de empleo y sustento.

La figura de San Cayetano se convierte así en un faro de esperanza que proviene más allá de las respuestas que ofrece el entramado social, para aquellos que enfrentan dificultades económicas y laborales.

Conmueve especialmente observar que, más allá de las peticiones y ruegos, muchos fieles viven el 7 de agosto como un momento para expresar gratitud por los favores y bendiciones concedidas a través de la intercesión del santo.

Los relatos de agradecimiento se convierten en un testimonio conmovedor de la profunda fe que los argentinos depositan en él. Los devotos comparten historias de cómo, después de asistir a las celebraciones en su honor y encomendar sus necesidades a él, han experimentado giros inesperados en sus vidas profesionales,  desde la obtención de un trabajo esperado durante mucho tiempo hasta mejoras notables en las condiciones laborales.

 

Foto destacada: 0221.com.ar

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