Durante la última temporada de verano volvió a crecer el consumo de bloqueador solar, especialmente en el canal digital, en línea con un cambio de hábito cada vez más consolidado. La compra online de productos de cuidado personal, donde el usuario investiga, compara y elige con mayor nivel de información, ya dejó de ser moda o tendencia para convertirse en una constante.
En Argentina, el comportamiento del mercado reflejó una convivencia clara entre marcas tradicionales y propuestas de perfil más técnico. Entre las más elegidas aparecieron opciones ampliamente instaladas como Dermaglós, junto a líneas de mayor posicionamiento dermatológico como ISDIN o La Roche-Posay, además de marcas globales como L’Oréal. El crecimiento del segmento facial —con fórmulas livianas, de rápida absorción y uso diario— fue uno de los principales motores de la categoría.
Este fenómeno no se limita al país. En América Latina, el mercado de protectores solares muestra una evolución similar, con un corrimiento progresivo hacia productos más específicos. En Perú, por ejemplo, se observa una fuerte presencia de marcas como ISDIN y La Roche-Posay dentro de las más demandadas, en un contexto donde el consumidor prioriza protección avanzada y características adaptadas a distintos tipos de piel. También se verifica la presencia de firmas como MartiDerm en el segmento dermocosmético, aunque con un posicionamiento más reciente.
En países como Chile, en tanto, se repite la tendencia hacia protectores faciales de uso cotidiano, con preferencia por productos con control de oleosidad, acabado mate y protección urbana, lo que evidencia una transformación en el uso del protector solar: ya no solo como producto estacional, sino como parte de la rutina diaria.
En este contexto, el comercio electrónico cumple un rol clave. La posibilidad de acceder a una oferta más amplia, leer reseñas, comparar precios y recibir el producto en el domicilio consolidó al canal digital como una vía privilegiada para este tipo de compras. Además, el crecimiento del ecosistema logístico en la región permitió acortar tiempos de entrega y mejorar la experiencia del usuario.
El escenario general del e-commerce regional muestra condiciones cada vez más favorables para este tipo de operaciones, especialmente en productos premium. La disponibilidad de marcas internacionales en distintos mercados, sumada a mejores sistemas de envío y pago, facilita que el consumidor pueda acceder a productos que antes no estaban fácilmente disponibles en su país.
El resultado es un mercado más dinámico y sofisticado. Como muchos otros productos de consumo masivo, el protector solar dejó de ser un producto de compra rápida o impulsiva para convertirse en una categoría donde el consumidor evalúa ingredientes, beneficios y respaldo de marca. En ese proceso, el comercio electrónico no solo acompaña, sino que potencia una transformación que ya es visible en toda América Latina.








