Salud digital: el odio en las redes sociales daña la mente y el corazón

Cómo cuidar la salud mental en el mundo online. El tema fue abordado en una jornada convocada por una fundación en España

Chica con el teléfono

Según un estudio publicado en The Lancetla aparición de trastornos mentales se produce antes de los 14 años en un 50 por ciento de los casos y antes de los 24 en un 75 por ciento.

En esa misma línea, en España, Unicef ya advierte de una mayor prevalencia del trastorno mental en los jóvenes.

Las relaciones en el mundo digital se han convertido en causa de graves desajustes y desordenes emocionales, que se producen en cualquier edad, pero, mayoritariamente, en los menores, colectivo especialmente vulnerable.

Así surge de un informe de la Fundación Mapfre de España, que organizó la II Jornada de salud digital: Salud mental frente al odio en redes sociales, con el objetivo de analizar cómo los mensajes cargados de hostilidad y resentimiento que se difunden a través de internet pueden afectar al bienestar de las personas y qué podemos hacer para promover una conversación saludable en redes y plataformas sociales.

Lo que sigue es la reproducción de las conclusiones que acaba de publicar la entidad organizadora.

Insultos, hostigamiento, denigración, revelación de secretos, difusión de rumores, suplantación de identidad, difusión de grabaciones… todos estos hechos tienen graves efectos sobre la salud mental de quienes los sufren y requieren de una acción combinada, en la que centros educativos y familias tienen un papel muy importante, pero para la que hay que involucrar a toda la sociedad.

“Las sociedades que crecen con criterio, libertad, propósito y ética son aquellas en las que las personas plantan arboles sabiendo que nunca van a sentarse debajo de ellos.

Esta reflexión de José Antonio Luengo, decano-presidente del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid, en su intervención, recoge esa responsabilidad esencial que tenemos como sociedad de sentar las bases para que nuestros niños y jóvenes crezcan en un entorno, digital y no digital, sano y seguro.

Una de las claves para conseguirlo es realizar un trabajo conjunto de adaptación a la convivencia entre el mundo real y el digital, trasladando normas de la realidad al uso de internet. Igual que en la realidad asumimos como sociedad unas reglas de comportamiento, estas mismas deben regir en el mundo digital. Pero aquí topamos con una dificultad: la fina línea que separa la libertad de expresión de los discursos de odio.

Para definir lo que son los discursos de odio delictivos, hemos contado con la presencia de Ana Riveiro Calviño, en representación de la Unidad Central de Participación Ciudadana de la Policía Nacional, quien, además, nos ha detallado los conceptos legales que perfilan esta tipología delictiva y en qué artículos está recogida en el Código Penal. Y es que las RRSS (redes sociales) han cambiado también la manera de actuar de las fuerzas de seguridad, que han tenido que reinventarse ante un nuevo tablero de juego.

Lo más importante: la prevención, y, también, actuar a tiempo, cuestión que, en este campo, más que en ningún otro, es vital.

En la Jornada hemos podido escuchar también el punto de vista de las plataformas. Camino Rojo, directora de Políticas Públicas y Filantropía de Twitter España, ha puesto de manifiesto que “la única vía para terminar con el odio, el abuso y el acoso, dentro y fuera de Internet, es la educación y el respeto por los demás”. Pero, además, Twitter pone a disposición de sus usuarios herramientas como los filtros avanzados o los controles de conversación que esta profesional considera esencial usar para que las conversaciones se realicen bajo unas reglas de seguridad.

Pese a que el incremento de los contenidos de odio es menor al uno por ciento, el impacto que tiene en quien lo sufre es tan potencialmente dañino que no son aceptables para esta plataforma. La valoración del odio en las RRSS debe ser cualitativa, no cuantitativa.

Una persona que sufre acoso en las RRSS lo lleva consigo todo el rato. No hay descanso. Y, además, todo lo que pasa en las redes es público. Esta es una de las grandes diferencias entre el acoso y el ciber acoso. Para limitar la exposición, Jen Herranz, comunicadora y creadora multimedia especializada en videojuegos y tecnología, propone establecer filtros y limitar el acceso a los perfiles, y, además, y mucho más importante, tener una buena red de apoyo, no aislarse y, en caso de tener problemas, buscar ayuda.

Es imprescindible tener relaciones y realizar actividades al margen del ordenador o del móvil, y, para esta amante de los videojuegos, el equilibrio es posible.

Los ponentes han coincidido en la importancia de que los padres realicen una supervisión y ejerzan su responsabilidad esencial de crear unos hábitos fundamentales para que los niños y jóvenes “amueblen” bien su mente y generen mecanismos de defensa ante determinadas situaciones que pueden encontrarse en el uso de las redes.

“La salud se juega en las distancias cortas”, defiende el psicólogo Jose Antonio Luengo, añadiendo que principalmente las distancias cortas son las aulas y las casas.

“Internet debe ser un contexto vital para el pleno desarrollo, el disfrute, la comunicación y la participación”, ha señalado Jorge Flores, fundador y director de PantallasAmigas, entidad colaboradora en la organización de esta jornada.

Desde Fundación Mapfre reiteramos nuestro compromiso en el uso adecuado de las tecnologías, tal y como afirmó, Julio Domingo, director general de la entidad en su intervención.

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