La campaña fina 2026/27 comenzará en la región con un escenario climático favorable, pero con una fuerte presión de costos que podría traducirse en una menor superficie sembrada de trigo y cebada.
Así surge del informe de lanzamiento de campaña elaborado por la Bolsa de Cereales y Productos de Bahía Blanca (BCP), que proyecta una caída del 8% en el área de cultivos de fina dentro de su zona de influencia, que abarca el sudoeste bonaerense y sectores de La Pampa.
Según el relevamiento, se estiman unas 2,16 millones de hectáreas destinadas a cultivos de invierno, unas 180.000 menos que en la campaña anterior. De ese total, 1,39 millones de hectáreas corresponderían a trigo y 770.000 a cebada.
El informe señala que el trigo reduciría un 7% su superficie y la cebada un 9%, principalmente como consecuencia del incremento en los costos de producción, especialmente fertilizantes y combustible.
Uno de los puntos más sensibles es el mercado de fertilizantes. La urea —principal fuente de nitrógeno utilizada en los cultivos— registró un aumento interanual del 86%, pasando de 490 a 910 dólares por tonelada, mientras que el fosfato diamónico (DAP) subió un 24%.
La BCP advierte además que la relación insumo/producto se deterioró respecto de los promedios históricos, encareciendo significativamente la fertilización de trigo y cebada.
A pesar de este contexto, el escenario climático aparece como uno de los factores más alentadores para el inicio de la campaña. Las abundantes precipitaciones registradas durante marzo y abril permitieron una adecuada recarga de humedad en los perfiles, una situación muy superior a la observada en campañas anteriores.
Además, los modelos climáticos muestran una alta probabilidad de permanencia de condiciones neutrales del fenómeno ENSO durante gran parte del ciclo, por lo que no se esperan influencias marcadas de Niño o Niña sobre las precipitaciones.
En cuanto al contexto internacional, el informe remarca que el trigo comenzó a mostrar una recuperación de precios impulsada por tensiones geopolíticas y menores proyecciones productivas en varios países exportadores. El cereal superó recientemente los 240 dólares por tonelada en Chicago, ubicándose por encima de los máximos de los últimos dos años.
Argentina, en tanto, viene de una campaña récord de trigo, con 27,9 millones de toneladas producidas, mientras que la cebada alcanzó 5,6 millones.
La dinámica exportadora también mostró un fuerte crecimiento. En el caso del trigo, los embarques desde el puerto de Bahía Blanca crecieron 85% interanual, con Indonesia, Vietnam, Bangladesh y Brasil entre los principales destinos.
Para la cebada, Arabia Saudita concentró más de la mitad de las exportaciones regionales, seguido por China.
Si las condiciones climáticas acompañan y se alcanzan rindes promedio, la producción regional podría ubicarse en torno a 4,1 millones de toneladas de trigo y 2,6 millones de cebada. Aunque esos volúmenes representarían una caída respecto del ciclo anterior, continuarían cerca de los promedios históricos de los últimos años.
El informe también menciona que la reciente reducción de dos puntos porcentuales en los derechos de exportación para trigo y cebada podría mejorar parcialmente la competitividad y modificar algunas decisiones de siembra, siempre que el beneficio llegue efectivamente al precio recibido por el productor.








