Un equipo de investigadores del Instituto Argentino de Oceanografía (IADO) y otras instituciones científicas logró avanzar en la comprensión de cómo eran los ambientes costeros hace más de 500 millones de años. El trabajo, recientemente publicado en una revista científica internacional, comparó estructuras sedimentarias actuales observadas en Paso Seco, en la costa bonaerense, con registros fósiles preservados en rocas del Sistema de Tandilia, cuya antigüedad ronda los 550 millones de años.
La investigación se enmarca en el campo de la Geobiología, una disciplina que estudia la interacción entre los microorganismos, los sedimentos y los procesos geológicos. A partir de esta comparación, los especialistas identificaron similitudes entre estructuras formadas por comunidades microbianas actuales y aquellas conservadas en antiguos depósitos sedimentarios del período Ediacárico, una etapa previa a la explosión de vida compleja en el planeta.
Los resultados revelan que las matas microbianas no solo habitaban los sedimentos costeros, sino que además desempeñaban un papel clave en su estabilización y preservación. Estos microorganismos atrapaban y cohesionaban partículas finas, generando marcas y estructuras particulares conocidas como Estructuras Sedimentarias Inducidas por Microorganismos (MISS, por sus siglas en inglés).

Los investigadores sostienen que estas estructuras constituyen valiosos indicadores paleoambientales, ya que permiten reconstruir las condiciones físicas y biológicas de ambientes desaparecidos hace cientos de millones de años. Además, el trabajo demuestra que algunas características sedimentarias tradicionalmente asociadas a cambios en la energía de las corrientes o las olas también pueden estar influenciadas por la acción estabilizadora de los microorganismos.
De esta manera, la comparación entre ambientes modernos y registros fósiles aporta nuevas herramientas para interpretar la dinámica de las costas del Neoproterozoico tardío, un período fundamental en la historia de la Tierra por haber precedido a la aparición y diversificación de los primeros organismos animales complejos.
Las huellas dejadas por microorganismos microscópicos hace más de medio billón de años continúan hoy ofreciendo información clave para comprender la evolución de los ecosistemas costeros y los procesos que moldearon los paisajes del planeta mucho antes de que existieran formas de vida visibles a simple vista.








