Hay varios temas de amplio debate en Monte Hermoso que, temporada tras temporada, vuelven a visibilizarse y se transforman en punto de discusión. Uno de ellos es, como ha quedado registrado recientemente en este medio, el de los baños públicos.
Muchos recuerdan la vieja rambla de cemento, que disponía de baños y que fueron derribados cuando se construyó la nueva estructura, con un diseño que prioriza la madera por sobre el cemento. Con esa transformación desaparecieron los sanitarios, sin intención de volver a incorporarlos.
Desde hace algunos años, el gobierno municipal mantiene una visión política clara al respecto y no se ha apartado de ella: el no a los baños públicos en cercanías de la playa. Sin embargo, si hacemos un poco de historia, encontramos que han sido fundamentales para la salud, la dignidad y la inclusión social en cualquier espacio común. Proporcionan higiene esencial a residentes, turistas y trabajadores. Entre los beneficiarios también se encuentran los grupos más vulnerables: personas con situaciones de salud complejas, adultos mayores, personas con discapacidad y niños que muchas veces necesitan un lugar adecuado no solo para evacuar, sino también para el cambio de pañales, como en el caso de los bebés.
Podría afirmarse, entonces, que el baño público es un derecho humano y un reflejo de la calidad e higiene de la infraestructura de una ciudad. Dice mucho sobre ella: así como los monumentos muestran su historia y su cultura, los baños hablan de la preocupación por la higiene, la dignidad, el poder y el sentido común.
No solo representan comodidad; también contribuyen al funcionamiento armonioso de la vida urbana. El ritmo de una ciudad depende de estos servicios para desenvolverse con normalidad.
En el caso de nuestra ciudad, la respuesta ha sido la disponibilidad de baños en los paradores de playa, que permiten su uso mediante el pago de una suma que oscila entre 1.000 y 2.000 pesos. Aquí la queja frecuente se vincula con la higiene y la disponibilidad de agua y papel higiénico. Además, debería considerarse que estos baños no están preparados para un uso tan masivo como el que supone la gran cantidad de personas que permanecen en la playa durante la temporada.
Actualmente, en sentido estricto, los únicos baños públicos con los que cuenta la ciudad, son los instalados en el centro de la Plaza Parque General San Martín, ubicada a escasas cuatro cuadras de la costa. Allí hay sanitarios para hombres y para mujeres, cuidados y limpios, aunque con un diseño antiguo, básico y bastante precario. No son modernos, pero están bien atendidos. La crítica, en este caso, apunta a la distancia: si alguien está apurado —como puede ocurrir con niños o adultos mayores— el trayecto a pie resulta largo. Y si se opta por ir en auto, se trata de una zona con alta demanda de estacionamiento, además medido y pago. También allí aparece una dificultad.

¿Cuáles son las desventajas o problemáticas de los baños públicos?
Requieren mantenimiento continuo y cuidado permanente para que no se conviertan en espacios insalubres. Pueden sufrir daños, robos o vandalismo. Esto implica gastos de reparación y la necesidad de personal que controle y cuide las instalaciones durante los horarios de funcionamiento. Otra cuestión clave es la accesibilidad: deben evitarse barreras para adultos mayores y personas con discapacidad, aspectos que muchas veces no se contemplan adecuadamente.
Asimismo, la distribución es determinante. Si se instalaran en la costa marítima, deberían pensarse cada 400 o 500 metros; si se proyectaran en sectores más periféricos, no solo necesitarían cuidado, sino también una ubicación que no los deje excesivamente distantes entre sí. Su construcción, limpieza y mantenimiento exigen, por lo tanto, un presupuesto constante.
El baño como espacio regulado
En un baño público es necesario que ciertas normas se cumplan para garantizar orden y organización. Pueden estar separados por sexo o incluir opciones no binarias, o ambas. Pueden tener horario de uso. Debe exigirse el cumplimiento de normas de higiene. Suelen exhibir carteles con prohibiciones, como no arrojar papeles o apósitos. En algunos casos, se requiere vigilancia o presencia policial.
El baño público no es un espacio totalmente libre: es un espacio administrado. Allí el espacio entra en la esfera de lo social. Desde pequeños aprendemos que determinadas funciones corporales deben ocultarse; la familia nos educa para controlar el cuerpo y evitar comportamientos considerados socialmente inadecuados.
En términos de Michel Foucault, las instituciones modernas disciplinan los cuerpos, no solo en cárceles o escuelas, sino también en los espacios cotidianos. El baño público es un ejemplo claro: un lugar donde la sociedad permite lo biológico, pero bajo condiciones estrictas. Allí aparece la dimensión moral: marcar reglas y exigir su cumplimiento —no ensuciar, no demorarse en exceso, no realizar conductas indebidas, no utilizar el espacio para fines ajenos a su función—. El estigma moral encuadra el comportamiento, porque el cuerpo debe ajustarse a normas.
El baño debería ser un espacio básico de igualdad, porque todos tenemos cuerpo.
Si lo pensamos filosóficamente, el baño público es un espacio curioso: es íntimo, pero colectivo; es privado, pero estatal o comunitario; es biológico, pero político. Habla de cómo una sociedad gestiona lo más elemental del cuerpo. En términos foucaultianos, es también un espacio regulado: horarios, normas, separación por género, control y vigilancia. Incluso allí se manifiesta el orden social.
Una ciudad que cuida sus baños públicos suele cuidar también la dignidad de quienes la habitan.
Por eso, la ausencia de baños públicos en Monte Hermoso no es solo una definición política. Es un asunto que descuida el análisis social y filosófico, que omite la dimensión de los derechos y que deja de lado la obligación del municipio de velar por el bienestar general y atender el termómetro social.
Paradójicamente, el baño debería ser el espacio más democrático: no distingue clase social, ideología ni poder. Todos necesitamos ingresar. Y, sin embargo, incluso allí el poder puede decidir quién merece privacidad, higiene y seguridad, y quién no.
Eso es lo que ocurre cuando esta problemática no se aborda. En términos democráticos, en Monte Hermoso se trata de un derecho que hoy nadie tiene garantizado.









Buenos días, mmmmmm a ver, qué tema, nadie lo quiere tocar, lo esquivamos hace muchos años, pero bueno si bien la nota hablamos mucho de la inclusión de géneros o estatus sociales, pero la verdad se oculta bien abajo de la alfombra y nadie quiere decir que quieren para monte o como quiere que se maneje, el tipo de turista que apuntan. Seguro que más de uno no estará de acuerdo pero cuando uno se sienta en diferentes puntos de monte ves un montón de fenómenos que solo pasa en ciertas ciudades turísticas, hasta es cómico ya que la devoción de ayudar de dar o ceder el paso al peatón o otros vehículos es hasta exagerada lo digo porque en tren de broma, en una oportunidad viendo que no nos decidíamos quien pasar, me baje del auto y le plantee hacer piedra papel o tijera no reímos mucho y el público también que veía, es hermoso poder hacer eso pero lo loco que 3s la mismas personas que por ahí en bahía o alrededores después te pasan por arriba. Dicho esto tanto los locales como los visitantes no quieren que cambie ese ambiente, con baños extremadamente sucios, olorosos, y como dice la nota, con destrozó vandalismo entre otras cosas que refleja la falta de urbanidad, de ser limpio, ordenado pensando que uno puede volver a utilizar el servicio o pensando en el otro. Todo saben que monte no quiere eso y oir eso lo evito todos estos años. O NO?? Ojo que no digo que haya estado mal o bien pero los que consumimos de esta hermosa playa que en lo personal es la mejor de la Argentina. Es más el último finde de carnaval la YPF hacían cola. Y que podía llegar a pasar como pasa en saccoa baños apestado de olores de todo tipo sucios porque la gente no los cuida, gente que parecía que se estaba bañando desde la pileta del baño, un asco y muchos de ellos inadaptados al 2026v dónde deberían aprender a cuidar el espacio público cosa que la YPF no lo es pero bueno, es difícil controlar, es difícil poner límites sin entrar en conflictos. Ahora sí hacen baños públicos deberían hacerlos lo más modernos y que paguen algo mínimo por medio de alguna app para poder pasar y que se mantenga de esa manera y con un registro tanto de las personas que lo usan y el ingreso económico del mismo. Lo publicó no es gratis lo del estado no es gratis es un muy mal concepto, todos los pagamos, por ende queremos un buen servicio. Yo prefiero pagar 1000 pesos pero tener limpieza jabón papel. Y porque no baños del primer mundo con tecnología de punta. Eso sería ideal el tema ESTAMOS PREPARADOS, NO COMPROMETEMOS A CUIDAR Y SER HUMANOS LIMPIOS POR UNO MISMO Y POR EL RESTO??? Ahí está el tema tirar una tonelada de plata para que sea un punto horrible una mancha de la ciudad que deja de ser inutilizado por el destrozó y la suciedad. Que pregunta que hacer???
Totalmente de acuerdo. Se necesitan baños públicos en MH. Es antihigiénico no proveerlos, con la cantidad de gente que concurre a la playa.
Deberían construírse y concesionarse. O dejar la inversión en particulares. Si cobran $1000 hoy no comprás un alfajor. Podría buscarse la vuelta para gratuidad para trabajadores o personas con discapacidad. No es muy difícil. Cubrir la necesidad y basta de ideología.
Es una verguenza que con la bella playa que es Monte hermoso no cuente con baños publicos en la playa. Hay lugares como Necochea que en casi todos los paradores en la subida cuenta con baños quimicos publicos atendidos y una lluvia al paso disponible al publico.
Es lamentable que Monte Hermoso verano tras verano tenga el mismo problema.
En todos los lugares de Europa( francia puntualmente)hay baños publicos pagos y a mano en lugares de transito turistico. No seria tan duficil. Inclusive funcionan con disposituvos de entrada con cospeles vendidos en el lugar
Con los recursos que debe contar la municipalidad (tasas extremadamente altas en comparación con cualquier ciudad de la zona) is inconcebible que no brinden ese servicio. En lugar de avanzar se retrocede.
Las playas de Brasil tienen baños de acero inoxidable automáticos se limpian solos no son grandes , como una habitación, y están cada 400mys