Este viernes en el Centro de Convenciones se llevó a cabo el acto de entrega de subsidios extraordinarios a entidades de la comunidad de Monte Hermoso.
Un total de 37 organizaciones intermedias fueron beneficiadas en el marco de un incentivo gestionado por el ex intendente de nuestra ciudad y actual presidente de la Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires, Alejandro Enrique Dichiara.
Como generalmente se da en estas ocasiones, nos acercamos para conversar con quien hoy es el máximo referente político del peronismo local y seccional. Con su disponibilidad habitual, accedió al diálogo con Noticias Monte Hermoso y no eludió la pregunta sobre sus aspiraciones políticas.
—Se lo ve contento y cómodo en Monte Hermoso, en contacto con las instituciones. ¿Qué le deja esta visita y ver la cantidad de instituciones que hay en nuestra ciudad?
Me gustó mucho y me asombró cuando me dieron los números de instituciones que hay en Monte Hermoso. Habla muy bien de la vida social e institucional de la ciudad, de mucha gente comprometida. Hay que tener ganas de meterse en una institución cuando uno necesita más horas para trabajar o para su casa, más en este contexto económico. Que haya gente que esté trabajando en una institución es importante, habla de lo comunitario y de la sociedad de Monte Hermoso.

Es muy importante poder acompañar a las instituciones, aunque sea con un granito de arena. Sobre todo al inicio del año, cuando se hace difícil sostener una cuota social, una rifa o cualquier ingreso. Poder darles una ayuda para arrancar es una alegría muy grande.
—Usted marcó algo interesante: el vínculo entre la política y la comunidad.
Sí, porque Monte Hermoso tiene algo que no se ve en todos lados. Hay una relación linda entre la política y la gente, que en muchos lugares hoy está bastante disociada. Acá, más allá de las diferencias políticas, cuando termina una elección todos tiran para adelante por la ciudad. Eso habla de una comunidad muy sana.
—También adelantó un nuevo programa para las instituciones.
Sí, estamos trabajando en un programa que apunta a ayudar no solo con dinero, sino también con equipamiento. Muchas veces la plata termina cubriendo urgencias y no resuelve necesidades de fondo. Entonces pensamos en entregar cosas concretas: una computadora, un proyector, una heladera. Eso queda en la institución y le da herramientas para crecer. La idea es implementarlo en toda la provincia, con foco en la sexta sección.

Es una gran satisfacción. Fui votado por diputados de todos los partidos, y eso te obliga a trabajar con diálogo permanente. Me siento cómodo, acompañado por un buen equipo, y creo que hemos logrado algo importante: debatir con respeto, incluso cuando hay diferencias, y sacar leyes que mejoran la calidad de vida de los bonaerenses.
—Ese clima de consenso, ¿es posible trasladarlo a otros niveles de la política?
Ojalá. Argentina necesita que todos empujemos para el mismo lado. No todo es blanco o negro. Hay que buscar consensos, porque desde ahí se construyen soluciones y también relaciones más sanas en la política.
—Y en cuanto a su futuro, ¿se imagina en un rol más alto dentro de la provincia? ¿Tiene aspiraciones a la gobernación?
¿Por qué no? Me animo a ser gobernador y me animo a ser presidente (risas)
Nunca imaginé los lugares que me tocó ocupar: fui intendente, senador, diputado y hoy presidente de la Cámara. Así que no descarto nada. Pero también es cierto que no es fácil instalar a alguien que viene de un distrito chico. Hay que ver el acompañamiento que uno tiene, todo cuesta mucho, hacerse conocer, sobre todo en las grandes urbes, no es fácil. Hay apellidos que son muy fuertes.
—Hay muchos candidatos…
Sí, hoy hay muchos candidatos a gobernador importantes, intendentes jóvenes como Federico Otermín, Federico Achával, Mayra Mendoza, Mariel Fernández, el propio Gabriel Katopodis, un emblema del peronismo como Julio Alak, que también está queriendo ser gobernador.
Que a uno lo tengan en cuenta para las reuniones, que me llamen todos, que tengamos buen diálogo, que almuerce o cene muchas veces con ellos, la verdad que me hace participar de un juego político de primer nivel. Para mí, para los que nos gusta la política y para los militantes, es un orgullo y una satisfacción muy grande.
Y obviamente que las expectativas de crecimiento siempre pueden estar, y cuando me llamen o me digan “es tu turno”, uno tiene que estar preparado para eso, como lo he estado para cada lugar que me tocó, tratando de estar siempre a la altura de las circunstancias.








