La religión católica cristiana ha tenido enorme influencia en el idioma español, dando origen a innumerables términos, frases y expresiones coloquiales de uso cotidiano, en casos trasladadas al diccionario de modo literal, como parábola, martirio, oráculo, ritual o sacrificio, por ejemplo
La expresión «rasgarse las vestiduras» se utiliza para describir el acto de exagerar asombro, escándalo o indignación ante una noticia o por el comportamiento de otra persona, que implica por lo general hipocresía o una reacción desproporcionada.
Tiene su origen en la antigua tradición judía del kria, en la que se desgarraban la ropa como manifestación de duelo por la muerte de alguien, dolor incontrolable o ira ante una blasfemia, costumbre que se remonta al menos a 5.000 años atrás.
El uso de la frase como escándalo, surge de la reacción del sumo sacerdote Caifás quien se rasgó la ropa al escuchar a Jesús, argumentando que era blasfemia, convirtiéndose en un gesto de indignación religiosa.
Originadas específicamente en los hechos que rememora la celebración de Semana Santa y la Pascua hay muchas otras expresiones, como lavarse las manos, cargar con la cruz, o barrabasada, que ya hemos recogido en esta sección.
El sambenito
De otra época histórica proviene «colgar un (el) sambenito», con el significado de difamar o culpar injustamente a alguien de algo, marcando su reputación negativamente de forma duradera.
Se afirma que proviene de la Inquisición española (siglos XV-XIX), donde a los condenados por el tribunal eclesiástico se los vestía con una túnica de lana amarilla, pintada con cruces, demonios o llamas, que debían portar durante el plazo de su pena, que una vez cumplida se colgaba en la parroquia con el nombre del pecador y delito cometido como escarnio público.
De allí que colgarle el sambenito a alguien o cargar con el sambenito se utiliza para indicar que se le ha impuesto un estigma, una acusación, por lo general falsa, o una mala fama de la que es difícil librarse, y que en caso de ser posible se cambia por «quitarse el sambenito».
Aunque es más que probable que guarda relación con la medalla de san Benito, pasó al castellano escrita en una sola palabra y con eme antes de la be, no sanbenito ni san benito.
La medalla es altamente venerada como un objeto religioso significativo en la fe católica. Considerada una joya sagrada, presenta diversas figuras e inscripciones cristianas que simbolizan la fe en la creencia de que posee poderes divinos.
Desde su origen en la Edad Media, también en forma de anillo, medalla o brazalete, fue comúnmente empleada en rituales de exorcismo y como defensa contra las fuerzas demoníacas, es decir que en este caso, sin evitar la presencia del mal, la medalla de san Benito es reconocida por su capacidad protectora.







