El desarrollo del Mundial produjo dos efectos contrapuestos sobre la actividad turística. Mientras el recorrido de la Selección Argentina impulsó las reservas en las ciudades que recibieron sus partidos, los encuentros más importantes concentraron la atención del público y redujeron temporalmente la contratación de experiencias online.
Según un análisis realizado por Civitatis, el paso del seleccionado nacional por las distintas sedes se tradujo en un notable aumento de las reservas de actividades turísticas a lo largo del campeonato.
Sin embargo, los partidos decisivos, como las semifinales y la final frente a España, provocaron el comportamiento contrario. Durante esas horas, la atención de millones de aficionados se concentró en el encuentro y la contratación de experiencias se ralentizó.
“El Mundial ha vuelto a demostrar que el deporte y el turismo mantienen una relación cada vez más estrecha. Miles de personas viajaron para acompañar a su selección y aprovecharon la ocasión para descubrir las ciudades anfitrionas”, afirmó Andrés Spitzer, CEO de Civitatis.
“Al mismo tiempo, un Mundial es uno de los pocos acontecimientos capaces de concentrar durante unas horas toda la atención de millones de personas y modificar incluso su comportamiento de compra online”, agregó.
Las ciudades sede, las grandes beneficiadas
A medida que avanzó la competencia, los destinos en los que jugó la Selección Argentina experimentaron un crecimiento significativo del interés de los viajeros.
Dallas encabezó el incremento, con reservas de actividades que se multiplicaron más de once veces respecto del mismo período del año anterior. Le siguió Atlanta, donde la demanda fue más de cinco veces superior.
El comportamiento muestra cómo los grandes eventos deportivos trascienden los estadios y terminan favoreciendo la actividad turística de las ciudades anfitrionas.
Los aficionados aprovechan sus viajes para completar la estadía con visitas guiadas, excursiones, experiencias gastronómicas y propuestas culturales. De esta manera, un desplazamiento inicialmente motivado por el deporte se convierte en un viaje mucho más amplio.
Siete horas en las que el turismo se detiene
Si el Mundial impulsa los viajes durante varias semanas, cada partido produce el efecto contrario durante las horas previas y mientras se disputa el encuentro.
La atención de los aficionados se concentra por completo en el resultado y la actividad de reservas se frena de manera abrupta.
El análisis de Civitatis tomó como ejemplo la final entre Argentina y España. Durante las horas en las que el partido concentró la atención mundial, las reservas online de actividades turísticas descendieron hasta un 62 por ciento respecto de un domingo habitual en la misma franja horaria.
El dato refleja hasta qué punto un encuentro decisivo puede modificar de forma inmediata los hábitos de consumo digital.
La compañía también estudió el comportamiento posterior de la demanda para determinar cuánto tiempo necesitó el mercado para recuperar su actividad habitual después del pitido final.
Los datos mostraron que las reservas recién retomaron su ritmo normal una vez terminado el partido, lo que también evidencia la influencia del resultado deportivo sobre las decisiones de consumo.
Una huella que trasciende el fútbol
Más allá del resultado deportivo, el campeonato confirmó la creciente relación entre el deporte y el turismo.
Cada vez son más las personas que organizan viajes alrededor de competencias internacionales y aprovechan la oportunidad para descubrir nuevos destinos y contratar actividades durante su estadía.
Para las plataformas especializadas en experiencias turísticas, estos acontecimientos permiten observar cómo evolucionan los hábitos de los viajeros y de qué manera un evento de alcance global puede transformar tanto la demanda de determinados destinos como el comportamiento de compra en tiempo real.









