El Atlántico está enojado, brama, y lo expresa con oleaje y crecida descomunal, vientos del sudoeste entre 50/100 kilómetros por hora que barren la playa y provocan una lluvia permanente de arena que tapiza calles, casas y patios del balneario.
La alerta naranja rige a pleno y para la tarde se esperan vientos más fuertes. La marea está en baja desde las 10 de la mañana, con este pronóstico imagino que la crecida próxima será sorprendente.
Recién llego de la playa, fui a capturar imágenes con el celular auxiliado con el estabilizador de imagen, pero el viento de arena implacable impedía la visión y la estabilidad.
De todas maneras, las imágenes con sonido ambiente permiten observar el mar enfurecido, las casillas de guardavidas sobrepasadas por el agua y la mejor noticia, el faro de pie. Resistiendo, contra viento y marea…








