El fallecimiento del padre Walter París, ocurrido durante la madrugada del jueves 24, provocó una profunda conmoción en las comunidades donde desarrolló las distintas etapas de su labor sacerdotal.
La misa de exequias se celebró en la capilla Virgen Niña de Punta Alta, una comunidad en la que dejó una huella particularmente profunda y donde el propio París había pedido que descansaran sus restos. Fue concelebrada por una numerosa representación de sacerdotes de distintos puntos de la región, a la que se sumaron presbíteros llegados desde otras diócesis para acompañar la despedida. Pedro Fournau, obispo auxiliar de Bahía Blanca, expresó el acompañamiento de la Iglesia arquidiocesana. El arzobispo, fray Carlos Azpiroz Costa, no pudo participar por encontrarse fuera del país, aunque acompañó la ceremonia mediante un mensaje cercano dedicado al padre Walter.

La homilía estuvo a cargo del padre Diego Kessler, actual párroco de San Pablo de Punta Alta y uno de los amigos más cercanos del padre Walter, quien pronunció las palabras centrales de la despedida.
La celebración reunió además a familiares y feligreses llegados desde Bahía Blanca, Punta Alta, Coronel Dorrego y Monte Hermoso, las ciudades que acompañaron las diferentes etapas de su ministerio.
Tras conocerse su fallecimiento, las redes sociales y los espacios comunitarios se llenaron de mensajes de despedida. Antiguos colaboradores, integrantes de grupos juveniles y familias que lo conocieron durante su paso por las distintas parroquias recordaron su cercanía, su capacidad de trabajo y la firmeza con la que vivió su vocación.
El sacerdote, oriundo de Villa Regina, falleció a los 57 años como consecuencia de un cáncer cuyo avance se aceleró durante las últimas semanas.
El reconocimiento del concejal Santiago Maidana
Uno de los homenajes más significativos fue el realizado por el concejal de Coronel Rosales Santiago Maidana durante una sesión del Concejo Deliberante. Antes de solicitar un minuto de silencio, recordó el lugar que el sacerdote ocupó en Punta Alta y, especialmente, su trabajo con los jóvenes.
“Quiero aprovechar este momento para homenajear a una persona que ha sido muy importante para nuestro distrito, para nuestra ciudad y principalmente para los jóvenes”, expresó.

“Walter fue un tipo que nunca se interesó por cómo iban a caer sus palabras. Siempre dijo lo que tenía que decir porque siempre dijo lo que estaba bien”, manifestó.
El concejal reconoció que esa manera directa de hablar podía resultar incómoda y ocasionarle diferencias tanto dentro como fuera de la Iglesia. Sin embargo, consideró que su autenticidad fue también una de las razones por las que logró establecer un vínculo tan profundo con los jóvenes.
“La enseñanza más grande que creo que nos dejó a todos es que es muy importante construir con los jóvenes, siempre desde los jóvenes”, señaló.
Durante su paso por Punta Alta, el padre Walter tuvo una participación central en la Pastoral Juvenil y sostuvo una intensa actividad en las diferentes comunidades de la ciudad que estuvieron a su cargo. Maidana recordó que, durante una etapa con pocos sacerdotes disponibles, recorría parroquias y capillas y dedicaba jornadas enteras al acompañamiento de los fieles.
“Absolutamente nada se hubiera podido hacer sin su vida y sin el trabajo que hizo siempre por los jóvenes”, afirmó.
También destacó que su aporte trascendió el ámbito estrictamente religioso. París intervenía en temas sociales, culturales y políticos y expresaba públicamente sus posiciones, incluso cuando podían exponerlo a críticas.
“No recuerdo muchos sacerdotes que se hayan jugado y hayan puesto la cabeza bajo la guillotina mediática por decir las cosas que consideraban que estaban bien. Walter lo hizo y le costó”, sostuvo Maidana antes de solicitar el minuto de silencio en su memoria.
Sus palabras se sumaron a las numerosas expresiones de gratitud y reconocimiento surgidas tras la partida del sacerdote, muchas de ellas coincidentes en una misma definición: la de un hombre frontal, comprometido y particularmente cercano a los jóvenes.








