Cuando era un niño, su única preocupación era volver del colegio y tener tiempo para jugar a la pelota en el barrio junto a sus amigos. Vivía y se desconectaba de todo cuando le llegaba la redonda a los pies. Le encantaba correr y sentir la emoción de ver cómo el balón cruzaba la famosa línea de gol.
Silvestre Borgett nació en Bahía Blanca, pero creció y vivió toda su vida en Monte Hermoso. Tiene 26 años, juega de delantero y actualmente forma parte del equipo de fútbol Sub 25 del SUPA.
El “Ruso” es hipoacúsico, una condición que no le permite escuchar sonidos en ninguno de sus oídos, pero lejos de ser una limitación para él, se transformó en el escenario de su gran historia de superación. Tiene una vida sencilla, fuera de las canchas reparte su calidad en las obras de construcción como albañil, y antes de finalizar el día disfruta del crecimiento de su hijo Valentino junto a su mujer Estefanía.
El comienzo de Silvestre dentro del mundo del deporte fue de la mano de Javier Scalesi, su primer entrenador en las infantiles de Suteryh, y un gran amigo que le dio la vida.

“Di mis primeros pasos gracias a él. También me dio la posibilidad de practicar atletismo, donde pude participar de los Juegos Bonaerenses en el año 2017”, recordó con emoción el delantero.
Como jugador del equipo montermoseño vivió momentos únicos: debutó en primera división con 15 años, fue máximo goleador en inferiores tres años consecutivos (del 2015 a 2017) y además convirtió un gol en la final contra San Martín en el año 2019, gol que sirvió para llevar la definición a los penales, donde finalmente el “Sute” gritó campeón.
Su experiencia en la Selección Argentina
En el año 2019 Silvestre recibió el llamado de Los Halcones, la Seleción Nacional para personas con discapacidad intelectual, donde tuvo la posibilidad de disputar dos encuentros amistosos frente a Estudiantes de La Plata y Sportivo Italiano, experiencia que describió como “inolvidable”, ya que pudo conocer y jugar en el predio de AFA en Ezeiza, donde normalmente entrena su ídolo futbolístico Lionel Messi.
Pero la historia del Rusito Borgett con la celeste y blanca no termina ahí. A principios del año pasado, cuando aún era jugador de Suteryh, Silvestre fue convocado por Los Toros, la selección nacional de fútbol 11 para sordos. Integró el plantel nacional que iba a disputar las Sordolimpiadas a realizarse en Tokio, Japón, pero a causa de problemas financieros, no pudieron presentarse a la competición.
“Actualmente me siguen llamando para ir a entrenar con la selección, pero la realidad es que se me complica bastante por el costo de los pasajes”, explicó, lamentándose.
Una nueva etapa y la ilusión de salir campeón
A principios de este año, Silvestre se unió al equipo Sub 25 del SUPA, y no ocultó las sensaciones que le dejó su nuevo equipo:
“Estoy muy contento de estar acá. Los compañeros y el técnico son muy buenos. Me da mucho gusto haberlos conocido. Estoy muy feliz porque ellos me apoyaron desde el primer momento”.
— ¿Por qué jugás con gorro protector?
— En 2020 sufrí un accidente mientras manejaba una moto. Estuve internado y en estado de gravedad varios meses. Hoy estoy bien, el gorro es únicamente para evitar que se generen lesiones nuevas.
En la presente campaña el equipo dirigido por Beto Shell marcha líder invicto con 26 unidades, y a la espera de poder sumar más minutos en el plantel, Borgett se sinceró y expresó su deseo de poder reencontrarse con aquello que más lo acompañó a lo largo de su carrera: el gol.
“La realidad es que me tocó jugar poco hasta ahora, pero siempre me mantengo firme en poder ayudar a mis compañeros y sobre todo poder convertir un gol con esta camiseta”, expresó el Ruso.
— A la hora de disputar un partido, ¿cómo te comunicás con tus compañeros y DT?
— Siempre estoy atento a las señas que me hacen ellos dentro de la cancha, tengo que estar muy alerta. En el momento de la charla técnica le leo los labios al profe (Beto Shell) para poder comprender.
Por último, el delantero comentó la ilusión que le genera el gran presente del equipo:
“Mi objetivo es poder salir campeón con el SUPA, venimos muy bien en el torneo, ojalá se nos pueda dar”.
Su vida alejada del fútbol
Fuera de las canchas, Silvestre es un laburador todoterreno: trabaja actualmente como albañil, pero también es electricista y tuvo experiencia como bachero.
Al volver a casa, lo espera su cable a tierra, su familia, y en los ojos de su hijo Valentino, que cumplió 2 años a principios de marzo, se olvida de cualquier problema que pudo haber tenido durante el día.
“Haber formado una familia y ver crecer a mi hijo lo es todo para mí. Me encantaría verlo jugar al fútbol cuando crezca”.
— De Boca, obvio, eso no se discute, ja.
El delantero es fanático de Boca Juniors y de Lionel Messi, pero a la hora de buscar un referente dentro de la cancha, se identifica bastante con el androide noruego del Manchester City.
“Me identifico bastante con Erling Haaland, es un animal. Me gusta celebrar los goles como él”, avisó el Ruso, que promete un festejo característico para cuando rompa la red con la camiseta del SUPA.
A modo de cierre, Silvestre dejó un mensaje lleno de esperanza para aquellos chicos con discapacidad que no se animan a practicar deporte por miedo a no encajar.
“Anímense a jugar, si realmente tienen ganas lo van a lograr. Hay algunos chicos sordos que también juegan en clubes de oyentes como yo, hay que animarse, eso es lo importante. El deporte no tiene límites”, declaró Borgett.










