La comunidad católica de Monte Hermoso comenzó una nueva etapa pastoral con la llegada del padre Alejandro Guidobaldi, quien asumió recientemente al frente de Parroquia Stella Maris tras desempeñarse anteriormente como párroco de Nuestra Señora del Carmen de Coronel Suárez.
Oriundo de Punta Alta, Guidobaldi fue ordenado sacerdote en 2010 y, además de su tarea en Monte Hermoso, también acompañará pastoralmente a la comunidad de Coronel Dorrego, sucediendo al padre Walter París, quien regresó a Bahía Blanca, ahora en la parroquia Inmaculado Corazón de María.
En sus primeros días en nuestra ciudad, Guidobaldi aseguró haberse encontrado con una comunidad muy participativa y con ganas de seguir creciendo. “Me impresionó mucha gente participando de todas las misas”, expresó, y agregó que percibió “una gran expectativa” de parte de los fieles.

“El desafío, en realidad, no lo miro tanto para la época estival donde se multiplica exponencialmente la comunidad, sino para el resto del año, con ustedes, los montermoseños, que están siempre y son la comunidad estable”, manifestó en diálogo con Noticias Monte Hermoso.
En ese sentido, indicó que siente que su misión es “acompañarlos en su caminar, animarlos y reconfortarlos”, y adelantó que la experiencia de una parroquia con fuerte dinámica turística será algo nuevo dentro de su ministerio. “Nunca me tocó atender una parroquia con estas características, pero queda bastante tiempo para que vayamos soñando y planificando de acuerdo a las posibilidades pastorales y las cosas que podamos hacer”, comentó.

Guidobaldi remarcó también que no llega con ideas rígidas ni “recetas preestablecidas”, sino con disposición a conocer primero la realidad local. “Cambiar de comunidad para mí es llenarme de expectativas. No es llevar un montón de recetas ya preestablecidas a otro lugar, sino dejarme sorprender con lo que Dios me quiera mostrar ahí”, afirmó.
Por eso, explicó que su prioridad inicial será escuchar. “Lo más importante y lo que más tiempo lleva al principio es escucharlos. Y a medida que uno va escuchando, va determinando cosas y comenzando a hacer poco a poco”, sostuvo.
También pidió paciencia en esta etapa de adaptación. “Como todo sacerdote y como todo ser humano, lo voy a hacer con aciertos y seguramente también con algunos errores, pero siempre buscando ofrecer todo a Dios”, expresó.

Consultado sobre el vínculo institucional con el municipio, comentó que todavía no pudo concretar un encuentro con las autoridades locales debido a la intensidad de los primeros días. “Estoy en falta, todavía no crucé la vereda de enfrente”, dijo entre risas, aunque aclaró que espera que ese acercamiento se produzca pronto “con tiempo y no a las corridas, para que sea un encuentro de verdad y no algo meramente burocrático”.
Finalmente, dejó un mensaje dirigido a toda la comunidad: “Crean en Dios, crean en el cura, confíen en mí y ayúdenme para que realmente sea instrumento de Dios para bien de todos. Anímense a soñar y a ser partícipes. No se queden pensando a ver qué pasa con el cura nuevo, sino ayúdenlo a que, entre todos, pasen muchas cosas buenas”.








