En Argentina, como en muchas otras culturas, el martes 13 es considerado desde hace miles de años un día de mala suerte, una jornada de malos augurios, superstición que aparece relacionada a diversos acontecimientos históricos.
La primera referencia alude a lo que se conoce como «la última cena» celebrada por Jesucristo con sus doce apóstoles, totalizando trece participantes en un encuentro durante el cual se habla de la traición de Judas en la noche previa al día de la crucifixión del líder del cristianismo.
Otro evento que suele citarse para explicar la mala reputación del martes es la caída de Constantinopla, que ocurrió el 29 de mayo de 1453, martes, quedando señalado como día de derrota, creencia que se expandió por áreas culturales cercanas y terminó integrándose al repertorio popular del Mediterráneo, donde el “día de Marte” ya cargaba un sentido adverso previo.
Especialistas de National Geographic afirman que el martes 13 puede tener su vinculación con la mala suerte debido al dios romano de la guerra, Marte, deidad que simboliza la agresividad, los conflictos y la inestabilidad, lo que hace que esta jornada sea considerada propensa a desgracias.
Con el tiempo, el martes 13 se convirtió en una referencia inevitable para los muchos que siguen creencias irracionales que atribuye causas mágicas o sobrenaturales a hechos o eventos, asignándoles consecuencias buenas o malas sin base lógica ni científica.
Así nació en el refranero popular la frase «en martes, ni te cases ni te embarques», que funciona como regla práctica no solo para evitar bodas o viajes sino para la toma de cualquier decisión importante. Incluso, en hoteles o edificios el piso 13 no figura.







