En el Salón de la Democracia de la Universidad Nacional del Noroeste de la Provincia de Buenos Aires (UNNOBA), en Junín, fue presentado el libro Junín, capital de los bonaerenses. Una propuesta para organizar la provincia de Buenos Aires en el siglo XXI, escrito por el ensayista Luis Gotte y el exdiputado nacional Miguel Saredi.
La actividad reunió al intendente de Junín, legisladores provinciales, concejales, autoridades universitarias, representantes del sector agropecuario y público en general. La obra propone trasladar la sede del Poder Ejecutivo provincial desde La Plata hacia Junín, como parte de un proceso de descentralización política, administrativa y productiva.
El diagnóstico de los autores parte de lo que definen como una marcada concentración del poder político, económico y administrativo en La Plata y el Área Metropolitana de Buenos Aires. Frente a ese escenario, sostienen que el interior productivo tiene menor incidencia en las decisiones cotidianas que afectan al territorio bonaerense.
Para fundamentar la elección de Junín, destacan su ubicación en el centro de la Pampa Húmeda y su conexión con las rutas nacionales 7 y 188, entre otras vías de vinculación regional. También plantean que la eventual mudanza no requeriría levantar una nueva ciudad administrativa, sino aprovechar la infraestructura municipal, universitaria, sanitaria, hotelera e industrial ya disponible.
Un esquema con Bahía Blanca
La propuesta no concentra el desarrollo en una sola ciudad. Los autores plantean un “Tridente de Desarrollo Regional”, con Junín como centro político, administrativo y logístico; Tandil como polo científico, tecnológico y del conocimiento; y Bahía Blanca como nodo energético, industrial y portuario.
En ese esquema, Bahía Blanca aparece vinculada a su capacidad productiva, su infraestructura portuaria y su proyección hacia el Atlántico Sur. La intención, según explicaron los impulsores, es romper con la centralidad histórica del eje La Plata-Conurbano y asignar funciones estratégicas a distintas ciudades del interior.
El libro también propone avanzar hacia una provincia organizada en ocho regiones productivas, promover la bioeconomía y la economía circular, y sumar valor agregado a las materias primas a través de la articulación entre universidades, sectores productivos y Estado.
Otro de los puntos centrales es la autonomía municipal. Gotte y Saredi cuestionan el marco vigente para los 135 municipios bonaerenses y plantean una reforma que amplíe sus atribuciones institucionales, políticas, administrativas, económicas y financieras.
Asimismo, sugieren modificar el sistema electoral para equilibrar la representación territorial mediante 16 secciones electorales, reconocer nuevos municipios y revisar la estructura de ministerios y reparticiones políticas. Según el proyecto, las secretarías tendrían un funcionamiento itinerante en las distintas regiones, mientras que la Legislatura continuaría en La Plata.
La modificación de la capital provincial requeriría una reforma de la Constitución bonaerense, cuyo artículo 5 establece actualmente que La Plata es la capital de la provincia y sede permanente de los poderes públicos. Los autores proponen convocar a una Convención Constituyente o, en caso de una enmienda, recurrir a un plebiscito popular.
La presentación dejó instalada una discusión de alcance provincial sobre la descentralización del Estado, la autonomía de los municipios y el papel que podrían asumir las ciudades intermedias en una nueva organización territorial.








