Vecinos del centro de Monte Hermoso manifestaron su malestar por los ruidos generados durante un evento realizado el viernes 23 en la playa céntrica, organizado por la firma Surland.
Según relataron residentes de edificios ubicados cerca del mar, las pruebas de sonido comenzaron alrededor de las 14 y los ruidos se extendieron durante varias horas, con música electrónica a alto volumen que, de acuerdo con los testimonios, se escuchaba con intensidad tanto durante la tarde como entrada la noche. El evento finalizó cerca de las 21, presuntamente por cuestiones climáticas.
Un vecino que reside en uno de los edificios históricos del centro explicó que, aun con las ventanas cerradas, el sonido hacía vibrar los departamentos y volvía imposible permanecer en el lugar. “No era solo escuchar música: era una vibración constante, ese golpe repetitivo que se siente más que escucharse”, señaló, al tiempo que indicó que el impacto alcanzó a numerosos hogares de la zona, tanto hacia el frente costero como hacia el contrafrente de los edificios.
De acuerdo con el mismo testimonio, la actividad incluyó juegos, acciones promocionales y la entrega de remeras a jóvenes, en el marco de una propuesta orientada a estudiantes. Sin embargo, el volumen del sonido llevó a que varios vecinos optaran por retirarse de sus viviendas durante la tarde para poder descansar, ante la imposibilidad de permanecer en el lugar.
Más allá de la actividad puntual, el reclamo apunta a la falta de regulación clara en este tipo de eventos, especialmente cuando se desarrollan en sectores residenciales y en horarios prolongados. “La ciudad vive del turismo, pero también hay vecinos que vienen a descansar y pagan impuestos como cualquiera”, expresó el residente, quien pidió que las autoridades intervengan para establecer límites que contemplen a todos los sectores.
Los vecinos coincidieron en la necesidad de que se regulen este tipo de propuestas, especialmente en lo referido a horarios, niveles de sonido y ubicación, para evitar que acciones promocionales o recreativas afecten la convivencia y el descanso en una ciudad que combina actividad turística con vida residencial permanente.







