La recuperación del frente costero y la necesidad de una obra de contención de mayor alcance tras el reciente temporal abrieron una discusión sobre cómo distribuir su financiamiento. Ese fue uno de los temas centrales de la reunión que el intendente Hernán Arranz mantuvo este martes en Bahía Blanca con propietarios frentistas, en su mayoría no residentes.
El debate pasa por determinar qué parte debería afrontarse con recursos generales y cuál podría corresponder a quienes tienen propiedades frente al mar. La protección directa de esos inmuebles es uno de los aspectos en consideración, pero la costa también constituye un espacio de uso público y un recurso central para la actividad turística de toda la ciudad.
Arranz indicó que el municipio evalúa una participación de los frentistas en la obra de contención, aunque aclaró que el esquema debe conversarse y discutirse. No quedaron definidos los montos, las proporciones ni un mecanismo de distribución de los aportes. “Lo vamos a charlar, lo vamos a discutir”, señaló al referirse al financiamiento.
El intendente distinguió esa intervención estructural de las tareas complementarias, como la iluminación, el parquizado, las escaleras, los accesos a la playa y los puestos de guardavidas. Explicó que estas últimas continuarían solventándose con recursos municipales y quedarían fuera del aporte específico que se analiza para los frentistas.

La discusión pendiente, entonces, es cómo reunir los recursos para una defensa más robusta y en qué medida deberían participar los distintos sectores.
La prioridad para el verano será garantizar los accesos
Arranz explicó que, antes del último temporal, el municipio había avanzado en una recuperación que, aunque no estaba terminada, permitiría utilizar la playa durante la temporada.
Entre esas tareas mencionó la colocación de rampas de madera, a razón de tres por cuadra en el frente costero dañado, la reparación de desagües de hormigón y la incorporación de arena trasladada desde Sauce Grande. También señaló que se trabajaba en una nueva línea de gas y en los puestos de guardavidas.
Según relató, el segundo episodio volvió a destruir parte de esas intervenciones y arrastró la arena que se había depositado, equivalente a unos 1.600 camiones. Además, provocó nuevos daños en el paseo y alcanzó sectores que habían resistido el primer temporal. “De aquí al verano, lo que vamos a asegurar es la accesibilidad en playa”, expresó.
El intendente pidió paciencia ante las condiciones que presentará el sector y aseguró que los trabajos estarán orientados a facilitar el ingreso a la playa y reducir los riesgos para quienes la utilicen.
Como parte de esas tareas, indicó que deben construirse 30 puestos de guardavidas, con un costo de entre cuatro y seis millones de pesos cada uno. Aclaró que también se financiarán con recursos generales del municipio.
Reclamos por la falta de financiamiento
Arranz cuestionó la falta de respuestas a las gestiones realizadas ante los gobiernos nacional y provincial para afrontar las obras.
También señaló que mantuvo conversaciones con el presidente del Banco Provincia, pero que, según le informaron, la entidad no está autorizada a otorgar créditos para este tipo de intervención.
El intendente sostuvo que se trata de acontecimientos extraordinarios, cuyas consecuencias exceden las posibilidades del presupuesto municipal. A ese límite sumó las dificultades derivadas de la caída del consumo y de los recursos que reciben los municipios.
El proyecto técnico sigue en análisis
Sobre la definición de la obra en su conjunto, Arranz indicó que el municipio se apoya en el trabajo del Instituto Argentino de Oceanografía y de la Universidad Nacional del Sur, aunque remarcó que también necesita tomar decisiones prácticas para avanzar.
Si bien no precisó una fecha de entrega de los informes ni un plazo definitivo de ejecución, planteó la necesidad de continuar con los trabajos durante los meses que restan del año, atravesar la temporada y avanzar luego con la intervención de mayor alcance, si están dadas las condiciones.








