Un camionero de 35 años fue infraccionado por la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV) luego de comprobarse que circulaba con un sistema para ocultar la patente delantera y con las chapas identificatorias traseras cubiertas con barro.
El procedimiento se realizó en el kilómetro 152 de la Ruta Nacional 9, a la altura de San Pedro, provincia de Buenos Aires, durante un patrullaje preventivo.
Según informó el organismo, los agentes constataron que el vehículo contaba con un mecanismo que permitía rebatir la patente delantera para dificultar su identificación mediante cámaras y radares. En la parte trasera, los dominios también se encontraban tapados.
Durante el control, el propio conductor reconoció que la maniobra estaba relacionada con los radares. Al ser informado de que se labraría el acta correspondiente, admitió que el inspector tenía razón y le pidió que le diera “una mano” para poder “zafar” de la infracción.
El agente rechazó el pedido y le recordó, además, su condición de conductor profesional y la responsabilidad que eso implica respecto del cumplimiento de las normas.
Circular sin las chapas patentes identificatorias en las condiciones establecidas constituye una falta grave de acuerdo con la Ley Nacional de Tránsito. Según la información difundida por la ANSV, el camionero deberá pagar una multa superior a los 600 mil pesos.
Una conducta que no debería naturalizarse
El episodio adquiere relevancia no solamente por la infracción detectada, sino porque la alteración de las patentes tenía como objetivo reconocido evitar los sistemas de fiscalización.
No se trató, de acuerdo con lo constatado en el operativo, de una chapa deteriorada o accidentalmente cubierta durante el viaje. Había un mecanismo para modificar la posición del dominio delantero y el propio conductor vinculó esa situación con los radares.
El posterior pedido para que los agentes lo ayudaran a evitar la sanción agrega otro aspecto al caso: cierta tendencia a considerar que una infracción puede solucionarse mediante una excepción personal, aun cuando la norma vulnerada y sus consecuencias son conocidas.
En materia de tránsito, esa conducta resulta especialmente preocupante. Los controles de velocidad y los sistemas de identificación no tienen solamente una finalidad sancionatoria: forman parte de las herramientas utilizadas para disminuir riesgos y establecer responsabilidades en la circulación.
La responsabilidad adicional de conducir un camión
El caso también permite señalar una cuestión específica del transporte profesional.
Los camiones son indispensables para la actividad productiva y comercial y miles de choferes recorren diariamente las rutas argentinas cumpliendo responsablemente con su trabajo. Por eso mismo, no corresponde trasladar una conducta individual al conjunto de los transportistas.
Pero las características de un vehículo de gran porte hacen que determinadas infracciones puedan representar riesgos mayores. Su peso, dimensiones y distancias de frenado exigen especial atención respecto de la velocidad, los sobrepasos, las distancias de seguridad y el cumplimiento general de las normas.
La condición de conductor profesional supone, en ese sentido, una responsabilidad adicional.
Ocultar deliberadamente una patente para evitar un radar no puede considerarse una simple “viveza” ni una infracción menor. Mucho menos debería naturalizarse la posibilidad de eludir posteriormente la sanción mediante un pedido personal al inspector.
La ANSV informó que realiza diariamente patrullajes y operativos en distintos puntos del país, donde controla documentación obligatoria, alcoholemia, elementos de protección y velocidades permitidas, entre otros aspectos.
El episodio registrado en la Ruta 9 sirve, en definitiva, para poner el foco sobre una cuestión que excede a este camionero en particular: la seguridad vial requiere controles efectivos, pero también conductores —y especialmente conductores profesionales— que asuman que las normas deben cumplirse aunque crean que pueden evitar ser detectados.








