Si bien podría ser apresurado buscar precisiones y datos para el verano, el comportamiento turístico registrado durante 2026 ya ofrece algunas señales sobre el escenario que podrían encontrar los destinos de la Costa Atlántica cuando comience la temporada 2026/2027.
La primera es quizás la más importante: los argentinos siguen viajando. Durante el verano pasado se movilizaron 30,7 millones de turistas por el país, un 9,5% más que en la temporada anterior, de acuerdo con el balance elaborado por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). El impacto económico estuvo cerca de los 11 billones de pesos.
Pero detrás del crecimiento en la cantidad de viajeros aparece un cambio significativo en la forma de vacacionar. La estadía promedio nacional fue de 3,65 noches, ligeramente por debajo de las 3,7 de 2025 y bastante lejos de las 4,65 noches registradas en 2022. En apenas cuatro años, la permanencia promedio se redujo alrededor de un 21%.

El resultado dibuja un perfil cada vez más definido: el turista busca viajar, pero administra su presupuesto reduciendo días, comparando alternativas y seleccionando con mayor cuidado dónde gastar.
Menos anticipación y mayor dependencia del clima
CAME identificó además otra característica que tuvo fuerte incidencia durante la última temporada: muchas decisiones se tomaron cada vez más cerca de la fecha del viaje.
En lugar de vacaciones extensas reservadas con meses de anticipación, crecieron los movimientos asociados a fines de semana, eventos determinados y ventanas de buen tiempo. La demanda se volvió así más dinámica, pero también menos previsible para alojamientos, comercios y prestadores turísticos.
Los datos más recientes muestran que ese comportamiento continuó durante el año. En el fin de semana largo de agosto viajaron por el país algo más de 1,07 millones de personas, un 24,2% más que en el comparable de 2023. Sin embargo, la estadía media disminuyó de 2,3 a 2 días.
Las vacaciones de invierno dejaron otra señal: 4,6 millones de turistas recorrieron Argentina, un 5,9% más que el año anterior. Nuevamente, hubo movimiento turístico aun dentro de un escenario caracterizado por un consumo más cauteloso.
Qué ocurrió en Monte Hermoso
La última temporada local ofrece un ejemplo concreto de buena parte de estas tendencias.
Monte Hermoso terminó enero de 2026 con una ocupación promedio del 87% y llegó al 98% durante el primer día del año. Las viviendas de alquiler alcanzaron un 93% y los complejos turísticos un 95%.
Pero el movimiento no fue uniforme. El informe turístico municipal registró mermas durante los días de semana y mayor demanda durante los fines de semana, con una segunda quincena superior a la primera. También se detectaron estadías más cortas.
La ocupación, además, no tuvo un correlato equivalente en el consumo. Desde la Secretaría de Turismo y Cultura se advirtió al finalizar enero que, pese a los buenos registros de alojamiento, el contexto económico había repercutido especialmente sobre la gastronomía y el entretenimiento.
Unas semanas después se produjo otro fenómeno que ayuda a comprender el nuevo escenario. Durante los tres días del fin de semana de Carnaval, Monte Hermoso alcanzó ocupación total, coincidiendo con una agenda de espectáculos que culminó con el recital de Kapanga.
No parece un dato aislado. A nivel nacional, CAME detectó durante el verano que los destinos capaces de combinar naturaleza con festivales, competencias deportivas, gastronomía y actividades culturales consiguieron acelerar la demanda en fechas determinadas.
Eventos y experiencias, cada vez más importantes
Este comportamiento plantea un desafío diferente para los destinos. Ya no alcanza necesariamente con esperar una ocupación sostenida durante varias semanas. La competencia pasa también por generar razones concretas para viajar y conseguir que el visitante encuentre suficientes propuestas para extender su estadía y aumentar su consumo.
Monte Hermoso cuenta en ese aspecto con una característica favorable: además de su principal recurso, la playa, dispone de una agenda cultural, deportiva, recreativa y gastronómica que durante los últimos años fue adquiriendo mayor peso.
La temporada pasada, por ejemplo, solo durante enero se desarrollaron más de 300 actividades y eventos. La Casa de la Cultura recibió más de 2.500 espectadores y el Centro Cultural otros 3.200 durante ese mes.
La cartelera teatral terminó además el verano con un 78% de ocupación promedio por función, de acuerdo con datos analizados a partir de los reportes de la Asociación Argentina de Empresarios Teatrales y Musicales (AADET).
Una señal favorable para el turismo interno
Otro indicador reciente deberá seguirse durante los próximos meses. En julio, los viajes de turistas argentinos al exterior disminuyeron un 17,4% interanual, mientras que los ingresos de turistas extranjeros al país crecieron un 9,9%.
En los primeros siete meses de 2026 todavía hubo más viajes de argentinos al exterior que llegadas de turistas extranjeros, por lo que no puede hablarse de una reversión completa del escenario. Sin embargo, el dato de julio marca un cambio respecto de la fuerte salida de residentes que había caracterizado períodos anteriores.
Si esa tendencia se sostiene hacia fin de año, los destinos nacionales podrían recuperar parte de una demanda que anteriormente encontraba alternativas competitivas fuera del país.
Para Monte Hermoso, la proximidad constituye además una ventaja particular. Bahía Blanca y el sudoeste bonaerense conforman un mercado de cercanía que permite decidir una salida con poca anticipación, especialmente cuando el pronóstico acompaña, y sin afrontar los costos de transporte asociados a destinos más alejados.
El desafío del próximo verano
Con los datos disponibles hasta septiembre todavía no existe fundamento para anticipar si el verano 2027 tendrá más o menos turistas que el anterior. Sí hay elementos suficientes para observar cómo está cambiando el comportamiento de quienes viajan.
La experiencia de 2026 muestra un turista que no necesariamente renuncia a sus vacaciones, pero que acorta la estadía, controla el presupuesto, compara alternativas y puede decidir su viaje mucho más cerca de la fecha.
Para los destinos de playa, esto vuelve especialmente importantes el precio, la flexibilidad de la oferta, la comunicación, el pronóstico meteorológico y la existencia de experiencias que complementen las jornadas frente al mar.
La próxima temporada probablemente encuentre a Monte Hermoso frente a ese desafío: no solamente atraer visitantes, sino ofrecer suficientes razones para que permanezcan más tiempo y para que la alta ocupación también se refleje en gastronomía, comercio, entretenimiento y servicios turísticos.









