Catorce partidos sin perder. Para entender la dimensión del presente de SUPA hay que volver necesariamente al comienzo, a aquel equipo que había perdido tres de sus primeras cuatro presentaciones y que, pese a una pretemporada alentadora, arrancó el campeonato recibiendo golpes que nadie esperaba.
Parece otro SUPA. En realidad, muchos de sus protagonistas sostienen que es el mismo grupo que decidió cerrar filas cuando las cosas venían torcidas.
Desde entonces cambió casi todo alrededor de los resultados: llegaron las victorias, apareció la confianza, el equipo escaló hasta los puestos de privilegio y se convirtió en uno de los grandes animadores de la Liga de Coronel Dorrego. Lo que permaneció fue un discurso que atraviesa prácticamente todos los testimonios de sus futbolistas: el valor del grupo.
“Estamos muy bien como grupo”, resumió Alejandro Martín Vila después del 2-0 frente a Independiente.
La frase es corta, pero encaja perfectamente en la película de estos últimos meses. Julio Arias había hablado de las charlas internas que sostuvieron al plantel durante las malas; Franco Costa puso el foco en la competencia sana entre compañeros; Fausto Lloyd destacó cómo el equipo fue creciendo futbolísticamente; y Horacio Azzolini explicó que aquellos primeros cachetazos terminaron sirviendo para enfocarse.

Ahora habla Vila, otro futbolista que empieza a encontrar su lugar y que aprovechó sus minutos con un gol.
El partido ante Independiente ofreció, además, otra muestra de la madurez que adquirió SUPA durante el recorrido. Ya no necesita atropellar durante 90 minutos para ganar. Puede leer el trámite, esperar su oportunidad y golpear cuando el escenario lo permite.
“Creo que pegamos en los momentos justos”, fue la lectura de Vila. Yonathan Romero había abierto la cuenta en la primera mitad y, apenas iniciado el complemento, llegó el segundo. “No sé si fue antes del minuto o por ahí, me tocó convertir y después ellos se fueron desordenando”.
Con Independiente obligado a adelantarse, el encuentro entró en otro terreno. Hubo espacios, momentos menos prolijos y un rival dispuesto a quemar las naves. SUPA no perdió la estructura.
“Estuvimos muy firmes en todas las líneas y supimos pegar cuando teníamos que hacerlo”.
Tal vez esa sea una de las diferencias más visibles entre aquel equipo de las primeras fechas y este que lleva 14 sin perder. Hay confianza, pero también oficio. Hay momentos para atacar y momentos para resistir. Y cuando el partido ofrece una oportunidad, SUPA aprendió a no perdonar.
Por eso Vila define a Independiente como “un rival durísimo” y siente que haberlo dejado atrás representa otro pequeño paso dentro de una campaña que cambió radicalmente de rumbo.
También hay una historia personal creciendo dentro de la colectiva. Vila viene ganando espacio en un plantel donde nadie tiene demasiados minutos para desperdiciar.
“Estoy agarrando confianza, aprovechando los minutos que me están dando”. Y respondió de la mejor manera: con un gol para cerrar una victoria importantísima.
SUPA llegó a 43 puntos, está tercero y sigue mirando hacia arriba. Este domingo tendrá otra medida importante frente a Ferroviario, segundo con 47, en cancha de Atlético Ventana. Un duelo directo y otra prueba para un equipo que hace mucho tiempo dejó atrás aquel comienzo turbulento.
Catorce partidos después de su última derrota, el Rosa ya no necesita anunciar que está en carrera. Los resultados lo dicen todo.








