Cada 21 de septiembre, la Argentina celebra el Día de la Primavera. Desde el punto de vista astronómico, sin embargo, el cambio de estación no responde a una fecha fija del calendario, sino a un fenómeno que ocurre en un momento preciso.
Se trata del equinoccio de septiembre, que tiene lugar cuando el Sol atraviesa el ecuador celeste en su desplazamiento aparente hacia el hemisferio sur. En ese instante, ninguno de los hemisferios terrestres se encuentra orientado de manera predominante hacia el Sol y ambos reciben una cantidad similar de luz.
Este año, el equinoccio se producirá el martes 22 de septiembre a las 21.05, hora argentina. Ese momento marcará oficialmente el final del invierno y el comienzo de la primavera astronómica en el hemisferio sur.
La palabra equinoccio proviene del latín y significa “noche igual”. La expresión hace referencia a que, alrededor de esta fecha, el día y la noche tienen una duración cercana a las 12 horas en gran parte del planeta. Sin embargo, no son exactamente iguales debido, entre otros factores, a la refracción de la luz en la atmósfera.

A partir de este fenómeno, los días continuarán ganando minutos de luz y las noches se harán más cortas en el hemisferio sur. Esta tendencia se mantendrá hasta el solsticio de diciembre, cuando comenzará el verano y se producirá el día con mayor cantidad de horas de luz del año.
El equinoccio puede ocurrir entre el 21 y el 23 de septiembre. La variación se explica porque el tiempo que tarda la Tierra en completar su órbita alrededor del Sol no coincide exactamente con los 365 días del calendario.








