El SUPA demostró anoche que su potencial futbolístico y el increíble despliegue físico lo pueden llevar lejos en el torneo, incluso hasta el último y decisivo partido por el título 2026 de la Liga de Coronel Dorrego, pero los errores que viene arrastrando desde el comienzo mismo de la temporada pueden ser peligrosos para su ilusión de seguir avanzando en la Liguilla.
El 5-2 con el que sometió a Villa Rosa en el cotejo de ida de octavos de final no admite ningún tipo de discusión porque, a la hora de medir los pesos ofensivos y las resoluciones positivas en ataque de cada uno de los equipos, el Rosa del puerto whitense fue más preciso, profundo y voraz.
Desde ese punto de vista es necesario analizar el trámite del encuentro, porque el SUPA fue un encanto de mitad de cancha hacia adelante y un mar de dudas al momento de tener que defender, sobre todo la pelota parada y el juego aéreo.
¿Por qué le digo esto? En el primer tiempo, el elenco que orienta técnicamente Horacio Azzolini metió 3 goles y pudo haber señalado algunos más, pero un cabezazo aislado en su área sorprendió al arquero Julio Arias y el 3-1 con el que se fueron al descanso no tuvo ni la más mínima justificación con el desarrollo de esa fracción inicial.
En el segundo, los pibes de Villa siguieron machacando sobre el punto débil visitante y se pusieron 2-3, aunque enseguida fundieron máquina y ahí el portuario le caminó por encima. El derroche físico, el hecho de entrenar toda la semana con plantel completo y tener un profe como Pochelú, es otro de los puntos a favor de un conjunto que se maneja de manera semiprofesional.

Y después, lo que se ve dentro de la cancha: una defensa firme para contener pero debilucha en las bolas que vienen por arriba, un mediocampo batallador y de buen pie y una “bestia” arriba: Yago Sabanés, un 9 de otro nivel, ayer autor de un “triplete”.
Aunque también tiene mucho que ver su ladero, el “Pelado” Romero, picante por las bandas y el socio ideal que, al fin, encontró el DT para que acompañe al centrodelantero romperredes, el máximo artillero de la competencia.
El SUPA se va con 3 goles de ventaja a la revancha, el domingo en el escenario de Atlético Ventana, aunque deberá ajustar detalles porque otro rival, con más fuste y otro peso específico a la hora de mirar la valla de enfrente, le puede amargar la existencia.
Lo que vi ayer me gustó, porque el juego de este hambriento elenco portuario por momentos te llena los ojos. Es incisivo, vertical y cuenta con sociedades explosivas capaces de derribar muros y estructuras de cualquier tipo. No fue casualidad que a Villa Rosa lo envuelva en sus propias limitaciones y lo haga morder el polvo de la ingenuidad. Hubo muchas diferencias entre un equipo y otro, aunque para el SUPA, cada partido es un examen final con su propia conciencia.
Y los deberá seguir aprobando…
La Reserva, abonada al éxito
Aunque sobre el final del partido atravesó zozobras y un tiro en el palo que casi se mete, la Reserva del SUPA también le ganó con autoridad a Villa Rosa. Fue 2-1 con goles de Giuliano Rinaldi y Arian San Martín.
Vale recordar que los pibes de “Beto” Shell tienen la ventaja deportiva y un lugar asegurado en la final del año por haber sido el N° 1 en la fase regular.








