El segundo fin de semana largo del año dejó un movimiento turístico moderado en todo el país, con un perfil de viajero que priorizó la cercanía, la reducción de costos y las escapadas de corta duración. Según informó la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), viajaron 1.012.000 turistas, que generaron un impacto económico de $231.084 millones.
A diferencia de otros períodos, la dinámica estuvo marcada por la dispersión territorial y la ausencia de grandes picos de ocupación. La combinación de un lunes no laborable —pero no feriado—, el encarecimiento del combustible y la cercanía con Semana Santa influyeron en la decisión de viajes más breves y planificados sobre la fecha.
En términos de consumo, el gasto promedio diario se ubicó en $103.793, por debajo de otros fines de semana largos recientes. Este comportamiento respondió, en parte, a una menor oferta de eventos pagos y al predominio de actividades culturales y conmemorativas vinculadas al 24 de marzo, muchas de ellas gratuitas.
La estadía promedio fue de 2,2 noches, incluso tratándose de un fin de semana de cuatro días. Este dato refleja tanto la elección de destinos cercanos como la fragmentación de los viajes, con turistas que combinaron distintas modalidades de escapadas a lo largo del período.
El informe también destacó un perfil de turista más austero, donde prevalecieron las experiencias por sobre el consumo intensivo. Aun así, se registró una presencia significativa de turistas internacionales en varios destinos, lo que aportó dinamismo especialmente en grandes ciudades y polos turísticos consolidados.
En la provincia de Buenos Aires, el movimiento fue estable pero condicionado por el clima y la proximidad de las vacaciones de Pascua. En la Costa Atlántica, la mayoría de los destinos mostraron un ritmo moderado, con ocupación promemdio de 40% y estadías cortas.

El reporte destaca a localidades como Tigre, San Antonio de Areco, Tandil y Chascomús, con propuestas vinculadas al turismo rural, la naturaleza y la gastronomía, en línea con una tendencia que se consolida en los últimos años.
A nivel país, entre los destinos más elegidos se ubicaron la Ciudad de Buenos Aires, Bariloche, Puerto Iguazú, Salta, Mendoza, Mar del Plata y Ushuaia, junto a distintos puntos del interior bonaerense. La actividad se apoyó en una agenda diversa que combinó eventos culturales, propuestas gastronómicas y actividades al aire libre.
El fin de semana largo también funcionó como una antesala de Semana Santa, lo que derivó en un movimiento más distribuido y contenido, con muchos viajeros que optaron por postergar salidas más extensas para las próximas semanas.
En lo que va del año, los dos fines de semana largos ya movilizaron a más de 4 millones de turistas en el país, con un impacto económico que supera el billón de pesos, en un escenario donde el turismo interno continúa adaptándose a nuevas condiciones económicas y hábitos de viaje.








