Más de 6,4 millones de hogares argentinos presentan algún tipo de déficit habitacional, de acuerdo con los resultados del Atlas de la Vivienda Digna y Sustentable en Argentina, un estudio presentado por Saint-Gobain junto al Centro de Estudios Económicos Urbanos de la Escuela de Economía y Negocios de la Universidad Nacional de San Martín (CEEU-UNSAM).
El relevamiento, elaborado principalmente sobre la base de información del Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2022 del INDEC, establece que el problema alcanza a 6.479.825 hogares particulares, equivalentes al 40,67% del total del país.
El estudio diferencia entre el déficit cuantitativo, que comprende aquellos casos en los que resulta necesaria una nueva vivienda, y el cualitativo, que incluye viviendas que pueden ser recuperadas mediante mejoras en sus condiciones constructivas, ampliaciones o acceso adecuado a servicios.
Según el Atlas, el déficit cuantitativo representa el 4,31% de los hogares argentinos, alrededor de 687 mil. El resto del déficit está relacionado fundamentalmente con deficiencias cualitativas.
Entre los principales problemas aparece el acceso a los servicios básicos. El 25,45% de los hogares, más de cuatro millones, carece de acceso adecuado a por lo menos uno de los servicios considerados esenciales.
El hacinamiento constituye otra de las dificultades. Un total de 2.387.157 hogares, equivalente al 14,98%, se encuentra en esa situación.
La calidad de las construcciones también muestra diferencias significativas. De acuerdo con el relevamiento, el 62,7% de los hogares habita viviendas construidas con materiales resistentes y sólidos, mientras que el resto presenta distintos grados de deficiencia en sus condiciones materiales.
Las diferencias también aparecen al analizar la infraestructura sanitaria. Mientras que alrededor del 85% de los hogares argentinos accede al agua potable mediante la red pública, la cobertura de la red cloacal alcanza solamente al 61,7%.
El Atlas advierte además sobre las fuertes desigualdades territoriales existentes en el país. La Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Tierra del Fuego, Córdoba y Chubut aparecen entre las jurisdicciones con menores niveles de déficit habitacional, mientras que Santiago del Estero, Chaco y Formosa registran los indicadores más elevados.
Las provincias del norte también concentran mayores dificultades vinculadas con el hacinamiento y la calidad de los materiales de las viviendas. Formosa, Santiago del Estero, Corrientes y Salta presentan los niveles más altos de hacinamiento, mientras que CABA, La Pampa, Córdoba y Santa Fe se encuentran entre las jurisdicciones con menores registros.
El trabajo busca ofrecer un diagnóstico integral de la situación habitacional argentina, incorporando no solamente la disponibilidad de una vivienda sino también su calidad, el acceso a infraestructura y servicios, la seguridad en la tenencia, la asequibilidad y las condiciones de habitabilidad.
Los resultados muestran así que el déficit habitacional argentino no se limita a la necesidad de construir nuevas viviendas: una parte sustancial del problema está relacionada con mejorar las condiciones de las ya existentes y ampliar el acceso a servicios e infraestructura básica.








