La discusión sobre la Ley de Etiquetado Frontal volvió a instalarse en la agenda pública durante los últimos días, luego de que distintos medios nacionales retomaran el proyecto impulsado por el Gobierno nacional para derogar la normativa vigente y avanzar hacia un nuevo sistema de información nutricional en los alimentos.
El proyecto fue presentado por el Poder Ejecutivo ante el Congreso a fines de mayo y desde entonces permanece a la espera de su tratamiento legislativo.
La propuesta plantea dejar sin efecto la Ley 27.642 de Promoción de la Alimentación Saludable, conocida por haber incorporado los octógonos negros en los envases de alimentos y bebidas que contienen exceso de azúcares, sodio, grasas saturadas, grasas totales o calorías.
Un proyecto que abrió posiciones enfrentadas
Al presentar la iniciativa, el Gobierno argumentó que el sistema actual no cumplió plenamente con sus objetivos y que resulta conveniente avanzar hacia un modelo armonizado con los restantes países del Mercosur, con el propósito de reducir diferencias regulatorias y facilitar el comercio regional.
Desde sectores de la industria alimenticia también expresaron reparos sobre el esquema vigente. Plantean que la información nutricional debería ofrecer un panorama más amplio que el de las advertencias frontales y consideran que existen alternativas utilizadas en otros mercados internacionales.
En contraposición, organizaciones científicas, entidades vinculadas a la nutrición y asociaciones de consumidores rechazaron la propuesta y defendieron la continuidad de la ley. Entre sus argumentos sostienen que los octógonos permiten identificar de manera rápida los productos con exceso de nutrientes críticos y favorecen decisiones de compra más informadas.
Además, recuerdan que la normativa no solo regula el etiquetado de los alimentos, sino que también establece restricciones a la publicidad dirigida a niños y fija criterios para la oferta de productos en los establecimientos educativos.
Qué ocurrió desde que se presentó el proyecto
Tras su ingreso al Congreso, el proyecto generó numerosas repercusiones durante mayo y junio, tanto en el ámbito político como entre organizaciones de salud y representantes de la industria alimenticia.
Sin embargo, hasta el momento no registró avances legislativos significativos. No obtuvo dictamen de comisión ni fue tratado en el recinto, por lo que la Ley de Etiquetado Frontal continúa plenamente vigente y los productos alcanzados deben seguir exhibiendo los correspondientes sellos de advertencia.
En ese contexto, la renovada difusión que tuvo el tema en los últimos días responde más a una reactivación del debate público que a un cambio en la situación legislativa del proyecto.
Cómo sigue
Para que la derogación de la Ley de Etiquetado Frontal se concrete, el proyecto deberá atravesar el tratamiento en ambas cámaras del Congreso y obtener la aprobación legislativa correspondiente.
Hasta que eso ocurra, el sistema de octógonos negros continuará siendo obligatorio en los productos alcanzados por la normativa vigente, mientras el debate sobre cuál es el mejor mecanismo para informar a los consumidores promete seguir ocupando un lugar en la agenda pública.








