“Desde que tengo uso de razón, las vacaciones de verano eran en Monte, en familia y en multitud, aunque después de que me recibí, vine una temporada entera a probar suerte en lo laboral y me terminé quedando para siempre”.
El que habla es el médico veterinario Favio Torre, especializado en pequeños animales y director de Bromatología de esta ciudad desde hace ya 33 años.
“Vivo acá desde el 1 de enero de 1993 y no tengo problemas en confirmar públicamente que acá me voy a quedar. Me siento un montermoseño más y prácticamente no viajo a Bahía salvo que sea por una urgencia o una cuestión personal ineludible”, sostuvo este profesional de 59 años, casado con María Fernanda López y padre de los mellizos Máximo y Ulises, próximos a soplar las 15 velitas.
Sus días son intensos y en Monte es el “vete” de la gente por la gran clientela que lo sigue visitando, ahora y desde hace cuatro años en el consultorio de avenida Argentina 338.

“En un principio costó, pero ya me amoldé a los tiempos laborales, al hecho de ir de un trabajo a otro y de tener que manejarte con el teléfono desde la mañana hasta la noche. En el municipio, en época invernal (marzo a diciembre), estamos de 8 a 14; y en período estival, de 7 a 13, aunque después el celular, por consultas o situaciones que surjan, está prendido y a disposición las 24 horas de los siete días de la semana”, remarcó con un palpable sentido de pertenencia a una ciudad que lo adoptó definitivamente.
El área que tiene a su cargo en el municipio local apuntala sus funciones a dos frentes específicos: inspecciones preventivas en los distintos comercios que venden alimentos y control diario en el puesto de Bromatología, Policía y Patrulla rural que se encuentra en el acceso al balneario.
“Además de las inspecciones preventivas, que en verano se hacen todos los días y el resto del año bajan a tres por semana, desde hace 34 años se vienen cumpliendo al pie de la letra y de manera ininterrumpida las campañas de vacunación antirrábica en forma gratuita”, destacó el ex basquetbolista, criado en el barrio bahiense de la Loma (Bella Vista) y con título de doctor desde el 8 de agosto de 1992 (se recibió en Tandil).

Con respecto al control del transporte que obligadamente pasa por el puesto de caminera, argumentó: “Se revisa la mercadería que va a entrar a Monte, que tenga el rótulo correspondiente, una fecha de vencimiento acorde y si son productos frescos, que mantengan la cadena de frío reglamentaria”.
“En temporada alta, en una mañana, ingresan unos 50 camiones, mientras que en invierno la media suele oscilar entre los 10 y 15 diarios”, acotó.
—Me quedé “enganchado” con las campañas: ¿cuántas son las de castración en el año?
—Cuatro, aunque hemos llegado a seis. Son campañas intensivas, porque se realizan los fines de semana en forma conjunta con colegas que vienen desde Bahía Blanca y que son contratados por el municipio montermoseño.
“A su vez difundimos, en los medios locales y regionales, las campañas de prevención y los riesgos que pueden provocar enfermedades zoonóticas como triquinosis, dengue y Síndrome Urémico Hemolítico (SUH)”.
—¿Alguna más?
—Desde la Dirección de Bromatología tenemos a cargo las guías de traslado de hacienda y desde el 2010, cuando se promulgó la ordenanza sobre el control de plagas, supervisamos que los comerciantes cumplan y certifiquen que se llevó a cabo dicho trámite.
“Con respecto a desinfección y desratización, como el municipio no cuenta con las herramientas y el personal especializado para ese tipo de acciones, se contrata a una empresa privada que, en temporada de verano, fumiga cada siete días en distintos sectores de la ciudad”.
—¿Existe preocupación por el dengue?
—Es una problemática que llegó a Monte y está avanzando con la aparición de los ejemplares adultos del mosquito Aedes aegypti, principal transmisor del dengue. Se hacen controles con trampas (tipo OBI), chequeadas por nosotros y ubicadas en sectores sospechados de posibles infecciones. Si surgen dudas con algún análisis, lo mandamos a la dirección de Zoonosis de Azul para un estudio más exhaustivo.
“El anteaño pasado se declaró una emergencia sanitaria por la gripe aviar; fue necesario monitorear la playa para que la gente no tome contacto con la fauna marina (elefantes o lobos y pingüinos). No hubo problemas, pero nos llevó mucho tiempo porque no sabíamos en qué momento un animal podía salir del mar y ser rodeado de curiosos”.
—¿Vuelve el censo de mascotas?
Favio cursó el primario en la escuela N° 62 de Bahía Blanca, el secundario lo completó entre el Ciclo básico y Agricultura y Ganadería y sus estudios universitarios los hizo en la Universidad Nacional del Centro (Tandil).
“El otro día me puse a sacar cuentas y viví más años en Monte que en Bahía: son 33 contra 18, sin contar los 6 que estuve en Tandil”, sonrió el “Doc”.
—Desde hace algunos años que no se hace el censo de mascotas en Monte, ¿está previsto reactivarlo?
—Es necesario tener en cuenta que la población tuvo un crecimiento considerable en nuestro medio y, por consiguiente, aumentó la comunidad canina y felina, por lo que, sinceramente, el tema del censo quedó un poco obsoleto.
“Controlamos el número y sabemos que no es suficiente, pero es el único paliativo que por ahora nos hace evaluar esa realidad”.
—En el sector de playa, ¿cuáles son los límites donde se prohíbe bajar con animales de compañía?
—Hacia el sector oeste se pueden bajar a partir de la calle Del Dientudo (barrio Las Dunas), y para el lado este, está permitido desde Villa Caballero hasta el sauce.
—Un tema controvertido.
—Sí, porque hay distintas posturas entre quienes disfrutan de la playa con mascotas y quienes prefieren no tener animales cerca.
—¿Alguna vez te han sorprendido con alguna mascota exótica?
—En temporada me han traído iguanas, erizos y hurones.
—¿Atendés emergencias?
—No, urgencias atendí durante 20 años, pero ahora solo trabajo con turnos.
—¿Hay animales domésticos que no se adapten a la arena?
—La arena favorece la presencia de pulgas y garrapatas, lo que puede generar problemas en algunos animales.
—¿Consejos?
—Evitar que los animales consuman restos en la playa o tomen agua de mar.
—¿Tu primera experiencia laboral la tuviste acá?
—No, fue en una clínica de Bahía Blanca.
—La anécdota
—“Una vez me tocó sacar una araña del oído de una paciente. Por suerte no pasó a mayores”.
—¿Sos mejor veterinario que basquetbolista?
—Mejor veterinario.









