La convivencia escolar, el impacto de las redes sociales, la naturalización de la violencia y el desafío de acompañar a estudiantes en un contexto social complejo fueron algunos de los temas abordados por Julio Bello, inspector jefe distrital de Monte Hermoso, durante una extensa entrevista en la que reflexionó sobre el presente de las instituciones educativas.
Bello sostuvo que las problemáticas que aparecen dentro de las escuelas no son ajenas a lo que ocurre en la sociedad, aunque remarcó que el sistema educativo debe responder desde otra lógica.
“La escuela tiene que ser contracultural”, afirmó, al explicar que el ámbito educativo debe trabajar para transformar conductas y vínculos, en lugar de replicar dinámicas de agresión o confrontación que hoy se observan en distintos espacios sociales y virtuales.
“Hoy se viralizan los malos tratos”
El inspector señaló que las redes sociales modificaron profundamente las relaciones entre adolescentes y amplificaron situaciones de violencia o exposición pública que antes quedaban limitadas a grupos reducidos.
“Cuando nosotros éramos adolescentes, la mirada del otro estaba puesta en el club, la escuela o el grupo de amigos. Hoy todo eso se viraliza y pasa a tener un impacto mucho más grande”, explicó.
Además, advirtió que muchas veces circulan contenidos donde la violencia aparece legitimada o naturalizada.
—¿Qué observa hoy dentro de las escuelas respecto a los vínculos entre los chicos?
—Nos han llegado videos que circulan en grupos de WhatsApp o en TikTok donde se pone en valor la violencia, el maltrato o el destrato. Eso lo tenemos que trabajar. Creo que las redes generan un trato más impersonal. Como uno no ve el dolor que le causa al otro con sus palabras o expresiones, lo sigue haciendo y eso termina lastimando.

En ese sentido, también consideró que determinados discursos públicos terminan influyendo en las formas de relación entre jóvenes.
“Estamos en una sociedad donde muchas veces autoridades nacionales validan la violencia como método de vínculo, respondiendo con agravios o insultos. Eso también genera una validación social”, expresó.
Las amenazas en escuelas y el trabajo institucional
Durante la entrevista, Bello confirmó que en Monte Hermoso hubo episodios de amenazas en escuelas secundarias, aunque aclaró que las investigaciones quedan a cargo de la Justicia y las fuerzas de seguridad.
“La escuela no investiga. Cuando hay una amenaza se hace la denuncia y la intervención pasa al ámbito judicial”, explicó.
Sin embargo, indicó que las instituciones educativas sí desarrollan tareas de acompañamiento y reflexión con estudiantes y docentes.
—¿Cómo trabaja la escuela frente a situaciones de violencia o amenazas?
—Nosotros trabajamos desde otro lugar. La idea es no replicar la lógica social de la confrontación. Cuando hay delito interviene la Justicia, pero eso no deja de ser una problemática educativa y por eso seguimos trabajando con los grupos, reflexionando y abordando estas situaciones dentro de las escuelas.
Bello recordó además que las guías de intervención actuales ya contemplan conflictos vinculados a redes sociales y entornos virtuales, algo que años atrás no estaba incorporado con tanta profundidad.
“Si queremos que aprendan a resolver conflictos, tenemos que enseñarlo”
Otro de los ejes de la charla estuvo puesto en el rol docente y en la necesidad de construir proyectos institucionales que trabajen explícitamente cuestiones como la empatía, la autonomía y la responsabilidad.
“El docente está atravesado por las mismas problemáticas sociales que atraviesan a las familias y a los alumnos”, sostuvo.
A la vez, destacó que en los últimos años se incorporaron jornadas institucionales de convivencia y acuerdos escolares, enfocadas en escuchar a los estudiantes y fortalecer los vínculos dentro de las comunidades educativas.
—¿Qué desafíos enfrenta hoy la escuela?
—No puede ser voluntario que un docente se preocupe por el bienestar de sus alumnos y otro no. Tiene que haber un posicionamiento institucional común. Si nosotros queremos que un chico aprenda a resolver sus problemas, tenemos que enseñarle a resolverlos. Porque si no, lo único que aprende es que siempre va a venir otro a solucionárselos.
Finalmente, insistió en que la escuela debe sostener una función transformadora frente a las dinámicas sociales actuales.
“Queremos formar ciudadanos responsables, solidarios, autónomos y participativos. Pero eso no puede quedar librado al azar: tiene que estar planificado y trabajado todos los días”, concluyó.








