Cuando SUPA había perdido tres de sus primeros cuatro partidos, allá en el incio del torneo, Ezequiel Nanco eligió no dramatizar. Habló de una racha negativa, pidió confiar en el plantel y aseguró que el grupo iba a salir adelante.
Hoy, cuatro meses después, aquella mirada adquiere otro valor. El Rosa acaba de superar 2-1 a Ferroviario, uno de los equipos que ocupa los puestos de privilegio, y sigue escribiendo una campaña que dio un vuelco rotundo después de aquel comienzo. Nanco no necesitó revisar demasiado su discurso: “Como te había dicho en la primera nota, el traspié del inicio no era lo que habíamos trabajado ni reflejaba cómo estaba el grupo”.
La explicación vuelve a aparecer puertas adentro. “Estamos bien, estamos unidos. Más que un grupo, somos una familia, porque estamos para lo que necesita cada uno, siempre predispuestos a darle una mano al otro”.

Ante Ferroviario hubo que ponerse el overol. Nanco describe un partido “duro, peleado”, que SUPA consiguió encaminar después de atravesar un momento incómodo. El rival encontró el empate mediante un desvío en un futbolista portuario, pero el equipo volvió a golpear y Yago Sabanés apareció para establecer el 2-1.
Después hubo que sostenerlo. Y justamente allí aparece uno de los desafíos que SUPA se impuso para esta parte del campeonato. “Lo que estamos buscando es tratar de hacernos fuertes atrás, que no nos conviertan mucho”.
No es una declaración menor para un equipo que durante buena parte de su recuperación construyó diferencias desde la intensidad, la capacidad ofensiva y el gol. Ahora pretende agregar otra capa: conceder menos y aprender a cerrar los partidos cuando consigue ponerse en ventaja.
La victoria ante Ferroviario también tiene incidencia directa en la pelea de arriba, aunque Nanco prefiere correr la tabla momentáneamente del centro de la escena.
“Nosotros vamos trabajando partido a partido, sin pensar en el segundo puesto ni en la tabla, tratando de mejorar y preparándonos para lo que viene”.
Queda mucho, insiste. Y SUPA parece haber aprendido demasiado de aquel inicio como para empezar a hacer cuentas antes de tiempo. En ese recorrido hay nombres propios y uno aparece inevitablemente: Yago Sabanés. Esta vez volvió a convertir y Nanco habla de él desde un lugar que excede lo futbolístico.
“Yago, además de ser mi amigo, es un excelente jugador. Para mí es un placer compartir todos los días con él”.
Después aparece una frase sencilla, casi de vestuario, pero que probablemente diga más que cualquier análisis sobre sociedades futbolísticas: “Es lo que quería. Es un gusto jugar con él”.
SUPA sigue mirando hacia arriba. Nanco, en cambio, por un instante volvió a mirar hacia atrás. Y aquel comienzo que parecía amenazar la temporada hoy sirve para entender mejor todo lo que vino después.
Empató la Reserva
La sub 25 empató en 0 frente al aurinegro y se recuperó después de la derrota sufrida en la última fecha.
El equipo de Beto Shell, que malogró un tiro penal a los quince minutos del segundo tiempo, sigue liderando la tabla, con nueve puntos de diferencia sobre su inmediato perseguidor, Suteryh.








