Las ventas minoristas de las pequeñas y medianas empresas registraron durante agosto una caída del 0,2% interanual, medidas a precios constantes, y acumularon un descenso del 2,4% en los primeros ocho meses del año.
El relevamiento difundido por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) también mostró una contracción del 2,7% respecto de julio, en un escenario marcado por la cautela de los consumidores y la concentración de las compras en productos indispensables.
Según la entidad empresaria, la evolución estuvo condicionada por la pérdida de poder adquisitivo, el impacto de las tarifas de servicios sobre los presupuestos familiares y los niveles de endeudamiento. A esos factores se sumaron el menor movimiento posterior a las vacaciones de invierno y la reducción del ingreso disponible.
Dentro de ese panorama, las ventas online efectuadas por comercios que también cuentan con locales a la calle mostraron un comportamiento diferente: aumentaron un 17,6% interanual y un 0,4% en comparación con julio.
El índice elaborado por CAME contempla las operaciones realizadas por los comercios relevados a través de las distintas modalidades de venta, tanto presenciales como digitales.
En el análisis por rubros, cuatro de los siete sectores medidos presentaron variaciones interanuales positivas. El mayor crecimiento correspondió a perfumería, con un 12,8%, seguido por textil e indumentaria, con un 6,4%; calzado y marroquinería, con un 1,2%; y ferretería, materiales eléctricos y materiales para la construcción, con un 0,3%.
Las caídas se concentraron en bazar, decoración, textiles para el hogar y muebles, con un retroceso del 4,8%; alimentos y bebidas, con una baja del 2,5%; y farmacia, con una disminución del 0,5%.
El relevamiento indicó que las compras puntuales vinculadas con los festejos de agosto y el calendario escolar impulsaron algunos segmentos, entre ellos indumentaria infantil, regalería y panificados. Sin embargo, ese movimiento no alcanzó para compensar la caída registrada en los rubros de consumo masivo.
Los bienes durables, el calzado formal y los artículos de mayor valor continuaron postergados, mientras que las operaciones se concentraron principalmente en reposiciones necesarias y tratamientos esenciales.
Entre los comerciantes consultados, el 47,4% afirmó que la actividad se mantuvo en niveles similares a los de agosto del año pasado. En tanto, el 46,5% señaló un empeoramiento y solamente el 6,1% informó una mejora.
Las expectativas para los próximos 12 meses resultaron algo más favorables: el 42,8% de los encuestados consideró que su situación económica mejorará, el 43,9% estimó que permanecerá sin cambios y el 13,3% anticipó un deterioro.
La prudencia también se reflejó en las decisiones de inversión. El 57,9% de los responsables de los comercios sostuvo que no es un momento adecuado para destinar fondos a sus empresas, mientras que el 13,5% respondió que sí invertiría y el 28,6% no adoptó una posición definida.
Desde el lado de la oferta, CAME señaló que los comercios operaron con márgenes reducidos debido a las actualizaciones de las listas mayoristas, el costo de los fletes y la competencia de productos importados de menor precio.
Ante las limitaciones para ofrecer cuotas sin interés, muchos establecimientos recurrieron a descuentos por pago al contado, liquidaciones de fin de temporada y promociones bancarias. Al mismo tiempo, mantuvieron una política cautelosa en la reposición de mercadería y postergaron nuevas inversiones.








